“Ya venía desde antes”: experto de la Unesco explica por qué Chile cayó en PISA y apunta a especial factor
El experto apuntó a factores estructurales y al impacto de las tecnologías, aunque advirtió que la caída de los aprendizajes ya se observaba antes de la pandemia.
Los resultados de la prueba PISA volvieron a encender las alarmas sobre los aprendizajes en Chile. Sin embargo, la caída no es exclusiva del país, sino que forma parte de una tendencia global que también afecta a los países de la OCDE, según explicó Alejandro Vera, jefe de la Unidad de Política, Planificación y Monitoreo de la Educación de la Unesco para América Latina y el Caribe.
En conversación con ADN Hoy, Vera planteó que “necesitamos contextualizar el caso chileno en lo que ha pasado con esta prueba a nivel global. La baja, especialmente en las dimensiones, en las áreas de lectura y matemática, ha sido generalizada”.
El experto detalló que PISA considera a cerca de 90 países, entre miembros de la OCDE y naciones asociadas, y que el promedio tanto de la organización como del conjunto de participantes también registró una caída. “Así que Chile ha sido parte de esa tendencia”, sostuvo.
Aunque la emergencia sanitaria aparece como uno de los factores asociados al retroceso, Vera advirtió que la tendencia negativa comenzó antes de la pandemia. “Es muy prematuro para tener una mirada completa. Los resultados han salido ayer, pero, en general, la mayor parte de los especialistas, bueno, en nuestra propia lectura, apunta a tratar de encontrar esas causas más estructurales”, señaló.
“Porque, si bien la pandemia ha tenido algo que ver, es indudable, pero esta tendencia a la baja en el bloque y en Chile ya venía desde antes”, agregó.
En ese sentido, sostuvo que incluso existen áreas donde la tendencia de estabilidad o retroceso se arrastra desde 2012, por lo que llamó a buscar explicaciones más profundas para entender los resultados.
Pantallas, tecnología e inteligencia artificial
Uno de los factores que comienza a ser analizado es el impacto de la tecnología en los hábitos de estudio y lectura de los estudiantes. “Con lo cual hay que buscar causas estructurales, y buena parte de los especialistas están poniendo el ojo justamente en quizás la irrupción de tecnologías en esta última década”, afirmó Vera.
Según explicó, el uso de dispositivos podría haber modificado los hábitos de estudio y lectura de niños y adolescentes, lo que eventualmente estaría relacionado con los resultados observados.
El representante de la Unesco planteó que “ lo de las pantallas, tecnologías, dispositivos, y ahora la inteligencia artificial, justamente aparece ahí como en dos dimensiones”.
“Una, este efecto distractor, y eso en Chile en particular, cuando uno mira las respuestas de los adolescentes al uso de dispositivos y demás, aparece como un efecto que distrae tiempo de aula; más que aporta a la enseñanza”, explicó.
Vera agregó que “es un efecto particular que tiene el contar con dispositivos a la mano y demás, que hace que el tiempo efectivo de enseñanza pueda sufrir de ciertas distracciones. Ahí hay un componente, digamos, negativo del uso de dispositivos”.
No todo uso de tecnología tendría efectos negativos
El experto, sin embargo, hizo una distinción: la tecnología también puede tener efectos positivos cuando su utilización está orientada al aprendizaje.
“Ahora, eso no quita que, por otro lado, también se usan dispositivos para el aprendizaje, para la enseñanza, y los resultados PISA lo que nos están diciendo es que ahí los efectos son de distinto tipo”, señaló.
A su juicio, el impacto “va a depender mucho de la conducción que hagan los docentes de ese uso y los tipos de uso que estemos haciendo, para que tenga un efecto positivo o negativo”.
Además, apuntó a un elemento relevante identificado en los resultados: la cantidad de tiempo frente a los dispositivos también parece relacionarse con la evolución de los aprendizajes. “Ante más uso, empieza a ser nocivo, pero un uso acotado y orientado podría tener resultados positivos”, explicó Vera.
“Entonces, creo que esto nos invita a analizar más en profundidad y repensar cuál es el uso que tenemos, cuál es el uso educativo que tenemos que hacer de las tecnologías, de los dispositivos, de la inteligencia artificial”, concluyó.