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“Estamos con algunos artistas...”: audios de la Operación Imperio Ámsterdam revelan presunta solicitud para músicos en el Lollapalooza

La Operación Imperio Ámsterdam expuso interceptaciones donde se solicitaba cannabis para músicos internacionales que participaban del festival.

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Audios que mencionan directamente al festival Lollapalooza se han convertido en una pieza para desentrañar la Operación Imperio Ámsterdam. A través de un centenar de interceptaciones telefónicas, el OS7 de Carabineros y la Fiscalía lograron reconstruir el modus operandi de una presunta organización criminal dedicada al tráfico de drogas, la cual se escudaba tras el uso medicinal de la marihuana.

El impacto de esta indagatoria, cuyos registros de audio fueron revelados por Mega Investiga, alcanzó su punto máximo durante el mes de agosto. En dicho periodo se coordinaron múltiples allanamientos simultáneos que abarcaron nueve regiones del territorio nacional, dejando un saldo de más de 70 personas detenidas por su participación en la red.

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En el ámbito judicial, ocho de los imputados, considerados por las autoridades como la primera línea de la estructura delictual, quedaron sujetos a la medida de prisión preventiva. Asimismo, dentro de los formalizados destacó el nombre de Camilo Huerta, preparador físico y exfigura televisiva, a quien el tribunal le impuso arresto domiciliario total.

Requerimientos internacionales y fachada terapéutica

Las escuchas que vinculan a la banda con eventos masivos apuntan a Andrés Astorga, perfilado por los persecutores como uno de los principales articuladores. En las grabaciones, este recibe solicitudes específicas para abastecer a músicos internacionales: “Te llamábamos porque, como estamos con algunos artistas en los Lollapalooza, nos habían hecho las solicitudes (…) de saber dónde podríamos conseguir algo de cannabis para ellos”.

La conversación interceptada prosigue detallando el formato exacto de los estupefacientes requeridos. “Nos pidieron así como unos armados, unos pre-rolls creo que se llaman los que usan ustedes. Y unos vapers, si teníamos la posibilidad, y nada más que eso para el día”.

Con estos antecedentes, los investigadores sostienen que el cannabis producido o distribuido por la banda se comercializaba abiertamente, vulnerando por completo los supuestos fines terapéuticos que justificaban sus operaciones.