Salud y Bienestar

No siempre piden ayuda: estas señales pueden revelar problemas de salud mental en adolescentes

Aislamiento, pérdida de interés y cambios bruscos de conducta pueden ser señales de alerta. Experta explica cuándo conviene prestar atención.

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Los problemas de salud mental en adolescentes no siempre se manifiestan mediante una petición directa de ayuda. En muchos casos, las primeras señales aparecen en cambios cotidianos como aislarse más de lo habitual, abandonar actividades que antes generaban entusiasmo o presentar variaciones bruscas en el comportamiento y las emociones.

El escenario cobra especial relevancia considerando que, según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años presenta algún trastorno mental. Además, el suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

Para Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins, la detección temprana es clave. “Si no existe una adecuada comunicación con la familia y los adultos cercanos, es muy difícil que un adolescente pida ayuda. Muchas veces trastornos que podrían ser intervenidos precozmente terminan complejizándose. Por eso es fundamental mantener espacios de encuentro y conversación”, explica.

Salud mental en adolescentes: las señales que pueden encender una alerta

Buscar mayor independencia y pasar tiempo a solas puede ser parte normal de la adolescencia. Sin embargo, la especialista advierte que conviene prestar atención cuando esos cambios son abruptos o afectan actividades que antes generaban bienestar.

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“Si deja de hacer cosas que antes le generaban alegría, como ir al colegio, practicar un deporte o encontrarse con otras personas, debemos conversar. También hay que prestar atención cuando vuelca prácticamente toda su vida al espacio virtual”, señala Tartakowsky.

La hiperconectividad también aparece como un factor relevante. Un informe de la OCDE indica que los jóvenes de 15 años pasan cerca de 35 horas semanales en redes sociales en los países analizados, mientras que en Chile la cifra supera las 45 horas.

Frente a señales preocupantes, la recomendación es no minimizarlas y generar espacios de conversación con padres, cuidadores u otros adultos significativos. “La intervención precoz puede salvar vidas”, concluye la especialista.