Despidos por necesidades de la empresa registran inesperada caída: esto significa para el mercado laboral chileno
Aunque las desvinculaciones por esta causal disminuyeron un 4,2% durante el primer semestre, el desempleo llegó al 9,5% y Chile registró su primera destrucción interanual de puestos de trabajo desde 2021.
Felipe Guarda
Por primera vez desde abril de 2021, en plena pandemia, Chile registró una destrucción interanual de puestos de trabajo. La cantidad de personas ocupadas disminuyó un 0,2% durante el trimestre mayo-julio, profundizando las señales de debilidad del mercado laboral.
De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación llegó al 9,5%, manteniéndose sobre el 9% y alcanzando uno de sus niveles más altos de los últimos cinco años.
El deterioro no corresponde solamente al último trimestre. Los empleos formales acumularon cinco mediciones móviles consecutivas de caídas, dando cuenta de las dificultades que enfrenta la economía para generar puestos de trabajo estables.
Empleo informal no logró compensar la caída
En meses anteriores, el crecimiento de la ocupación informal había permitido contener parcialmente el retroceso de los empleos formales. Esta vez, sin embargo, aumentó solo un 1,6%, equivalente a cerca de 37 mil puestos, lejos de las variaciones superiores al 4% observadas previamente.
Con ello, la tasa de ocupación informal llegó al 26,5%, un incremento de 0,5 puntos porcentuales en doce meses, aunque inferior al 27% registrado durante el trimestre móvil anterior.
El escenario contrasta con la disminución de los despidos por necesidades de la empresa. Según la Dirección del Trabajo, entre enero y junio se contabilizaron 242.822 desvinculaciones por esta causal, un 4,2% menos que durante el mismo periodo de 2025.
Se trata de la primera reducción registrada para un primer semestre desde 2021. Solo durante junio, estos despidos disminuyeron un 2,1% en comparación con igual mes del año pasado.
Pese a este descenso, los economistas advierten que el indicador no necesariamente representa una recuperación laboral. Su evolución debe analizarse junto con la caída de la ocupación, el retroceso sostenido del empleo formal y el comportamiento del trabajo asalariado privado.