Las opciones para destrabar el inicio del debate de la reforma de seguridad
La comisión de Constitución de la Cámara Alta puso en tabla otros proyectos por sobre el polémico mensaje del Gobierno en materia de Seguridad.
Cámara de Diputados / Oscar Guerra
La reforma de seguridad impulsada por el Gobierno ingresó la semana antepasada al Congreso y, desde entonces, no ha dejado de generar cuestionamientos y rechazos tanto en el oficialismo como en la oposición.
Ante las dificultades para reunir los apoyos necesarios, La Moneda se abrió durante los últimos días a modificar algunos de los aspectos más cuestionados del proyecto y también a flexibilizar sus tiempos de tramitación. En ese marco, el Ejecutivo bajará la urgencia de “suma” a “simple”, con el objetivo de que el proyecto pueda permanecer al menos un mes en el Senado.
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Sin embargo, mientras el Gobierno busca generar mejores condiciones para sacar adelante la iniciativa, el proyecto no aparece entre las prioridades de la comisión de Constitución de la Cámara Alta.
La instancia, presidida por el senador Pedro Araya (PPD), fue definida como la primera comisión en revisar la reforma, antes de que esta sea sometida a la votación de la idea de legislar. Para avanzar en esa etapa, La Moneda necesita reunir al menos 29 votos en el Senado.
El presidente de la comisión explicó que las prioridades están puestas en las modificaciones a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente y en el aumento de los plazos de flagrancia, dos proyectos que avanzarán en el Legislativo antes de iniciar la discusión de la reforma.
Los planes B y C dependen de acuerdos
Dos opciones para avanzar en la reforma dependen de acuerdos amplios entre la oposición y el oficialismo.
Una de ellas corresponde a una serie de cambios que se estarían proponiendo entre Renovación Nacional y el Partido Socialista. Las modificaciones se traducirían en indicaciones que serían presentadas “en las próximas horas”.
La otra opción es recurrir a un mecanismo ya utilizado por el Senado: que la Cámara Alta dé su acuerdo para discutir el proyecto en general y en particular al mismo tiempo. Esto permitiría abordar en una misma etapa tanto la idea de legislar como la revisión y modificación de su articulado.
En la práctica, la comisión de Constitución podría trabajar directamente sobre el texto, introduciendo las modificaciones que se acuerden durante la discusión, para luego someter el proyecto a consideración del Senado en una sola instancia de votación en general y en particular.
De esta manera, las comisiones de Seguridad y Defensa, que también deberán revisar la reforma, lo harían sobre la base de un texto previamente trabajado y modificado en la comisión de Constitución.
Sin embargo, serán las coordinaciones políticas entre el oficialismo, la oposición y La Moneda las que permitirán, de partida, definir cuándo comenzará a discutirse la reforma de Seguridad. Según distintas fuentes, esto no ocurriría sino hasta la tercera semana de septiembre.