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Era una tradición en Santiago y podría volver: el histórico sonido que busca regresar al Cerro Santa Lucía

La Municipalidad de Santiago y el Ejército realizaron pruebas al histórico cañón Krupp, con el objetivo de recuperar la tradición que marcó el mediodía capitalino entre 1824 y 2019.

Getty Images | Imagen referencial / Artie Photography (Artie Ng)

Después de permanecer suspendida desde 2019, la tradicional práctica de marcar el mediodía con un cañonazo desde el Cerro Santa Lucía podría regresar a la vida cotidiana de Santiago.

La Municipalidad de Santiago y el Ejército programaron para este jueves una revisión del histórico cañón Krupp de 75 milímetros, que incluirá un disparo de prueba destinado a evaluar su estado y determinar las condiciones necesarias para volver a utilizarlo.

El arma fue fabricada en Alemania en 1910 y llevaba siete años sin recibir mantenimiento especializado. Las pruebas permitirán revisar su funcionamiento directamente en terreno antes de definir una eventual fecha para retomar la tradición.

El cañonazo marcó puntualmente el mediodía en la capital entre 1824 y 2019, convirtiéndose en una costumbre reconocida por habitantes de Santiago y turistas que visitaban el centro de la ciudad.

“Tenemos que recuperar las tradiciones”

El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, señaló que la iniciativa forma parte de un plan destinado a recuperar el centro histórico, su actividad comercial y sus principales costumbres.

“Tenemos que recuperar el centro, su habitabilidad, su comercio, pero también sus tradiciones; por eso después de 30 años repusimos la fiesta religiosa de Cuasimodo, el carillón de la basílica de La Merced y ahora el cañonazo del cerro”, sostuvo.

Según el jefe comunal, los operadores turísticos identificaban esta práctica como una de las tradiciones capitalinas más apreciadas por los visitantes extranjeros.

Uno de los protagonistas de su eventual regreso es Miguel Flores, funcionario municipal de 64 años que asumió como “artillero municipal” en 2012.

“Mi primer disparo fue el 12 de octubre, mientras que el último fue para el estallido social, cuando se decidió terminar con esta hermosa tradición”, relató a Las Últimas Noticias.

Flores explicó que debió recibir una capacitación especial para operar el cañón. “Tuve que ser capacitado por el Ejército, donde me dieron un certificado que me faculta específicamente para disparar salvas de 30 decibeles, que son totalmente inofensivas”, aseguró.

El funcionario, quien actualmente trabaja en la Subdirección de Ornato, Parques y Jardines, recordó que la práctica también fue suspendida después del terremoto del 27 de febrero de 2010. En esa oportunidad, el cañón permaneció silenciado durante dos años antes de volver a funcionar.