Mapa de la preparación ante desastres pone alertas: 127 comunas aún no tienen su plan de contención
Un estudio de Corporación Ciudades, basado en información de Senapred, reveló que el 37% de los municipios aún no formaliza su planificación, con importantes brechas en el norte del país.
Agencia Uno | Referencial
Un total de 127 comunas de Chile todavía no cuenta con un Plan Comunal de Reducción del Riesgo de Desastres (PCRRD) formalizado, pese a que han transcurrido cinco años desde la promulgación de la ley que estableció la nueva institucionalidad para enfrentar emergencias en el país.
Así lo reveló un estudio elaborado por Corporación Ciudades, a partir de información del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), actualizada al 6 de julio de 2026. El análisis también mostró una profunda brecha territorial: el 77% de las comunas del norte del país carece de este instrumento formalizado.
El documento fue publicado a cinco años de la promulgación de la Ley 21.364, que estableció la nueva institucionalidad para la gestión del riesgo de desastres.
Según el análisis, 218 comunas, equivalentes al 63% del total nacional, poseen el instrumento o avanzan en su tramitación, mientras que el 37% restante aún no lo ha formalizado.
Los PCRRD son instrumentos estratégicos destinados a abordar las etapas de mitigación y preparación del ciclo del riesgo de desastres. Sus objetivos incluyen disminuir las vulnerabilidades de los territorios y fortalecer las capacidades locales frente a las principales amenazas presentes en cada comuna.
Entre otras medidas, los planes contemplan estudios y actualizaciones de riesgo, catastros, intervenciones estructurales para disminuir la vulnerabilidad de edificaciones e infraestructura crítica, difusión de información entre la población, fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana y participación del sector privado.
Además, deben vincularse y complementarse con otros instrumentos municipales, como los Planes de Desarrollo Comunal (Pladeco) y los Planes Reguladores Comunales (PRC).
“Estos instrumentos permiten que los municipios identifiquen sus principales amenazas y vulnerabilidades y que, a partir de ese diagnóstico, definan acciones concretas para reducir los riesgos. No se trata solamente de cómo reaccionar cuando ocurre una emergencia, sino de incorporar la prevención y la preparación en la planificación del territorio, especialmente considerando nuestra realidad geográfica y el nuevo contexto climático”, explicó Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades.
El estudio detalla que 205 comunas, correspondientes al 59% del país, cuentan actualmente con un PCRRD formalizado, mientras que otras 13 mantienen sus instrumentos en distintas etapas de actualización, revisión, recomendación técnica o formalización.
En cuanto a las 127 comunas que aún no disponen de un plan formalizado, 76 tienen documentos sin revisión, 30 poseen planes nuevos que todavía no han sido recomendados técnicamente, 14 los mantienen en revisión y siete cuentan con la recomendación técnica, pero continúan en proceso de formalización.
Importantes diferencias entre regiones
El análisis también evidencia una importante brecha territorial. Magallanes, La Araucanía, Maule, Metropolitana, Los Ríos y Ñuble tienen más del 80% de sus comunas con un PCRRD.
En contraste, 34 de las 44 comunas ubicadas en las regiones del norte del país, equivalentes al 77%, no cuentan con un plan formalizado. El caso más extremo es Arica y Parinacota, que no registra ninguno, mientras que en Atacama solamente una comuna posee el instrumento.
En términos absolutos, las mayores brechas se encuentran en Los Lagos, con 23 comunas sin un plan, y Valparaíso, donde 20 de sus 38 municipios no cuentan con el instrumento.
“Las amenazas y vulnerabilidades no son iguales en todo Chile y, por lo mismo, cada comuna necesita contar con una planificación que responda a sus propias condiciones. En un país expuesto permanentemente a distintas amenazas, avanzar en estos instrumentos permite fortalecer una gestión preventiva y no únicamente reactiva”, sostuvo Andrade.
“El desafío es que la reducción del riesgo forme parte de las decisiones sobre cómo planificamos, desarrollamos y gestionamos nuestras ciudades y comunas”, concluyó.