• 10 AGO 2026

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Alerta por el “síndrome de agosto”: Por qué colapsan los universitarios y adultos a mitad de año

Citando datos de UNICEF, se remarca que la salud mental en jóvenes y universitarios sigue sin recuperar los niveles previos a la pandemia.

Getty Images / Westend61

Agosto marca el inicio de la recta final del año y, con ello, la consolidación de uno de los periodos de mayor desgaste emocional y físico.

De acuerdo con especialistas de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), la acumulación de exigencias laborales, académicas y familiares, combinada con el clima invernal, crea un escenario propicio para que el estrés deje de ser un síntoma cotidiano y pase a afectar gravemente la salud mental.

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Desde el Centro de Atención Psicológica de la UBO (CAPUBO) advierten que este fenómeno se evidencia claramente en el ámbito universitario, donde las consultas aumentan considerablemente en estas fechas debido a la presión por los exámenes.

A esta carga se suman las bajas temperaturas, la falta de luz natural y la percepción de que aún resta tiempo para las Fiestas Patrias o las vacaciones.

Ya se siente el cansancio acumulado del año. A las exigencias laborales y académicas se suma la sensación de que aún falta para los periodos de descanso. Si además una persona está a cargo de niños, niñas y adolescentes, enfrenta un desgaste adicional al sostener también el cansancio de sus hijos”, explicó Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la UBO.

Señales de alerta y brechas de género

La académica enfatizó que el principal riesgo es “normalizar” el agotamiento. Sin embargo, cuando aparecen síntomas persistentes como alteraciones severas en el ciclo del sueño, cambios bruscos de peso, bajas en el sistema inmune o una constante sensación de incapacidad para cumplir con las obligaciones, es necesario buscar ayuda.

La crisis afecta de forma diferenciada a la población. Citando datos de UNICEF, se remarca que la salud mental en jóvenes y universitarios sigue sin recuperar los niveles previos a la pandemia.

Además, existen marcadas diferencias de género: mientras las mujeres reportan mayor sintomatología emocional, los hombres registran tasas de suicidio más altas, un hecho asociado a la menor tendencia masculina a consultar con profesionales y a la carga social de los cuidados.

Frente a esta coyuntura, la especialista remarcó que el autoconocimiento y el fortalecimiento de las redes de apoyo presenciales son vitales para evitar cuadros de mayor gravedad.

En el caso de la crianza, recomendó recurrir a la coparentalidad y apoyarse en los sistemas educativos para no ejercer los cuidados en soledad y así distribuir de mejor manera la carga mental.

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