Sudáfrica en alerta máxima por marchas antiinmigración tras ola de ataques xenófobos
La policía sudafricana reforzó su presencia ante protestas contra migrantes irregulares, mientras varios países africanos repatrian a sus ciudadanos por temor a nuevos ataques.
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Sudáfrica amaneció este martes bajo un clima de alta tensión, con calles más vacías de lo habitual, negocios cerrados y un fuerte despliegue policial ante marchas antiinmigración convocadas tras una ola de ataques xenófobos en distintos puntos del país.
La jornada coincide con el plazo no oficial fijado por grupos antinmigración para que extranjeros indocumentados abandonen el territorio sudafricano.
El Gobierno informó que la policía se mantiene en “alerta máxima” y que habrá “una fuerte presencia policial” en las zonas consideradas más conflictivas.
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Las protestas fueron impulsadas por el grupo antinmigración Marcha an March, que responsabiliza a migrantes irregulares africanos de problemas económicos, fallas en servicios públicos y altos índices de delincuencia. En ciudades como Durban, Soweto y Pretoria ya se registraron manifestaciones.
Uno de los participantes, Thabo Mhlongo, defendió la convocatoria y afirmó: “Lo que estamos haciendo hoy no solo es importante para nosotros, sino también para las futuras generaciones de este país”. En Pretoria, otro manifestante, Tumisang Mabula, sostuvo: “No somos xenófobos. No odiamos a los africanos”.
La tensión también activó respuestas diplomáticas en la región. Zimbabue, Ghana, Nigeria y Malaui han repatriado a cientos de ciudadanos, mientras Kenia, Malaui y Lesoto emitieron alertas de seguridad para sus nacionales en Sudáfrica.
Mozambique informó la muerte de al menos siete ciudadanos vinculada a la violencia xenófoba, y Uganda confirmó el fallecimiento de uno de sus nacionales en un ataque.
El fenómeno no es nuevo en el país. Las tensiones contra migrantes africanos han sido recurrentes, especialmente en barrios vulnerables, y han derivado en episodios violentos en años anteriores. El Gobierno sudafricano condenó los ataques, aunque también reivindicó su derecho a frenar la inmigración irregular.