Renueva tus electrodomésticos: Cuando la casa empieza a trabajar mejor

¿Qué tanto importante la capacidad, el tamaño y la marca de los productos? Te contamos

Renueva tus electrodomésticos: Cuando la casa empieza a trabajar mejor

Cambiar un electrodoméstico rara vez parte como una decisión emocionante. Suele aparecer cuando algo falla, cuando la cuenta de la luz sube más de la cuenta o cuando la rutina empieza a hacerse más lenta de lo necesario. Pero actualizar los equipos del hogar no tiene que ver solo con renovar por estética. Tiene que ver con eficiencia, orden, ahorro y una forma mucho más práctica de vivir la casa.

En 2026, la conversación ya no pasa únicamente por comprar el más grande o el más barato. El foco está en elegir aparatos que consuman menos, respondan mejor al uso diario y se adapten al ritmo real de cada familia. Ahí entran categorías clave como el refrigerador y la lavadora, dos equipos que trabajan más de lo que uno cree y que, cuando quedan chicos o antiguos, se notan al tiro.

Actualizar no es comprar por impulso

Uno de los errores más comunes es esperar a que el electrodoméstico muera por completo. El problema es que esa urgencia obliga a decidir rápido, comparar poco y muchas veces pagar más caro. En cambio, revisar el estado de los equipos antes de que fallen permite elegir mejor.

Un buen indicador es la frecuencia de uso. Si una familia lava ropa varias veces por semana, la lavadora deja de ser un aparato secundario y pasa a ser parte central de la rutina. Si el refrigerador está lleno todos los días, cuesta mantener la temperatura o ya no conserva bien los alimentos, probablemente está trabajando al límite.

También importa la antigüedad. Equipos con más de diez años pueden seguir funcionando, pero eso no significa que sean eficientes. La tecnología de consumo energético, los motores, los sistemas de frío y los programas de lavado han cambiado bastante. Y esa diferencia se ve en el uso diario.

La capacidad, el tamaño y la marca sí importan

El refrigerador es uno de los electrodomésticos más importantes de la casa porque funciona todo el día, todos los días. No descansa. Por eso, cuando se habla de actualizar equipos, suele ser una de las primeras categorías que conviene mirar.

La capacidad es clave. Para una persona o una pareja, un modelo de entre 250 y 350 litros puede ser suficiente. Para familias de tres o cuatro integrantes, conviene mirar opciones entre 350 y 500 litros, especialmente si se compra para varios días, se cocina en casa o se congelan preparaciones.

Pero el tamaño no lo es todo. También hay que fijarse en el sistema de frío. Los modelos No Frost evitan la formación de hielo y reducen la mantención manual. Los refrigeradores con freezer inferior suelen ser más cómodos para quienes usan más alimentos frescos que congelados. Los modelos side by side o French door entregan más espacio y mejor organización, aunque necesitan una cocina más amplia.

En marcas fabricantes, nombres como LG, Samsung, Bosch, Midea, Electrolux o Whirlpool suelen aparecer en la conversación por sus líneas con compresor inverter, control de temperatura, mejor distribución del frío y distintos niveles de eficiencia energética. La clave no está en elegir por marca solamente, sino en cruzar capacidad, consumo, espacio disponible y hábitos de compra.

La lavadora y el tiempo que nadie quiere perder

La lavadora es otro electrodoméstico donde una actualización puede cambiar la rutina completa. Una máquina chica, ruidosa o con mal centrifugado obliga a hacer más cargas, tender ropa más mojada y repetir ciclos. Todo eso consume agua, electricidad y tiempo.

Para una persona o pareja, una de 7 a 9 kilos puede funcionar bien. Para una familia, lo razonable suele partir desde los 10 kilos. Si se lavan sábanas, toallas, ropa deportiva, uniformes o plumones, una mayor capacidad evita dividir todo en varias tandas.

También está la diferencia entre carga frontal y carga superior. Las de carga frontal suelen usar menos agua y cuidar mejor las prendas, aunque requieren más espacio frontal y pueden ser más caras. Las de carga superior son prácticas, rápidas y cómodas para quienes buscan una operación simple, sin agacharse tanto.

Un buen refrigerador se nota cuando la comida dura más y la cocina se ordena mejor. Una buena lavadora se nota cuando la ropa sale limpia, menos mojada y sin repetir ciclos eternos. Al final, la mejor actualización no es la más llamativa. Es la que deja de dar problemas.

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