El peligro del vacío legal: ¿Por qué el 20 % de los productos de salud informales en Chile son un riesgo sanitario?
“Las personas buscan estos productos igual y los compran en mercados informales, permitiendo que convivan con productos de mala calidad, falsificados y contrabandos”, explican desde el ISP.

En el complejo escenario de la salud pública chilena, una “zona gris” normativa está exponiendo a la población a riesgos invisibles pero latentes.
Mientras organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzan alertas globales, en Chile, un vacío legal que se arrastra por más de quince años está empujando a los consumidores hacia un mercado informal sin control sanitario.
Según datos de la OMS, cerca del 20 % de los productos médicos que circulan en mercados informales de países de ingresos medios y bajos son falsificados o subestándar. El riesgo se dispara en las ventas online y redes sociales, donde abundan productos con ingredientes no declarados, concentraciones erróneas o beneficios que nunca han sido comprobados.
En Chile, esta realidad tiene una explicación estructural.
Para Heriberto García Escorza, químico farmacéutico y ex director del Instituto de Salud Pública (ISP), la evidencia es clara: cuando no hay vías regulatorias, el consumo no desaparece, simplemente se traslada a la sombra. “Las personas buscan estos productos igual y los compran en mercados informales, permitiendo que convivan con productos de mala calidad, falsificados y contrabandos”, advierte el experto.
El “exilio” de los extractos naturales
La paradoja del sistema chileno es que productos ampliamente regulados en países desarrollados —como el extracto de maqui, los hongos adaptógenos, la cúrcuma o el resveratrol— se encuentran técnicamente prohibidos en el comercio formal local. No se trata de una prohibición por falta de seguridad, sino por la inexistencia de una categoría que los regule.
Esta barrera administrativa deja fuera un universo de extractos herbales que la ciencia reconoce como beneficiosos, pero que en Chile no encuentran un marco legal desde hace más de una década. El estancamiento se atribuye a una negativa persistente del Ministerio de Salud y su División de Políticas Públicas (DIPOL) para actualizar la agenda regulatoria.
Salud pública en juego
El debate llega en un momento crítico para el país. Chile ocupa hoy el segundo lugar en obesidad entre 20 países comparados, lo que evidencia que las actuales políticas de prevención no han sido suficientes. Ante la falta de alternativas saludables y certificadas en el mercado formal, el usuario termina en el comercio digital no fiscalizado.
“Regular no significa relajar estándares. Significa ordenar, fiscalizar y reducir el espacio del mercado informal, que hoy concentra los mayores riesgos”, sentencia García Escorza.
Mientras no se cree una categoría de Medicamentos Complementarios o se modernice la normativa de suplementos, el efecto seguirá siendo medible: mayor informalidad, menor control sanitario y una población que, buscando salud, termina desprotegida frente a las redes del comercio ilegal.
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