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Más pensión, pero más deudas: la dura realidad que golpea a miles de adultos mayores en Chile

El aumento de la PGU y de los beneficios por cotización ya se siente en el bolsillo de miles de jubilados. Sin embargo, el sobreendeudamiento sigue siendo una de las principales amenazas.

Agencia Uno

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El aumento de las pensiones ya comenzó a reflejarse en cifras concretas para más de 1,3 millones de jubilados en Chile.

Desde enero, la reforma previsional empezó a traducirse en mayores montos, mientras que la Pensión Garantizada Universal (PGU) también registró un reajuste en febrero. Sin embargo, el alza no ha resuelto un problema de fondo: gran parte de esos recursos sigue destinándose al pago de deudas o a sostener a otros integrantes del hogar.

Hoy, más de 2,4 millones de personas reciben la PGU en el país. Para muchos de ellos, ese dinero no cubre solo gastos personales, sino que termina financiando cuentas básicas, remedios, compromisos familiares e incluso apoyos a hijos y nietos.

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El alza en las pensiones no alcanza para cortar el endeudamiento

Los antecedentes muestran que el problema no pasa solo por el monto recibido, sino por la presión financiera que enfrentan los adultos mayores. Según cifras de la Comisión para el Mercado Financiero, el 14,1% de los deudores del país destina más de la mitad de sus ingresos al pago de compromisos financieros, mientras cerca de 204 mil personas ocupan más del 90% de lo que ganan en cubrir obligaciones.

En el tramo de ingresos bajo $400 mil, donde se concentran muchos pensionados, aparecen además las tasas más altas de morosidad.

En ese escenario, Alex Figueroa, gerente general de Detacoop y presidente de Coopera, plantea una mirada directa sobre la realidad del sector. “El pensionado no se endeuda por capricho. Se endeuda en gran medida porque su pensión es, en la práctica, el sueldo de toda su familia”, afirma.

Además, reforzó el diagnóstico con otra advertencia: “Subir la pensión es necesario, pero no suficiente. Si no regulamos las prácticas de quienes les prestan, el aumento termina beneficiando al acreedor, no al jubilado”.

También se plantea que una salida no puede depender solo del crédito responsable o del cooperativismo. La discusión apunta a combinar mejores pensiones con educación financiera y una regulación más estricta para quienes ofrecen préstamos a adultos mayores. En esa línea, la futura entrada en vigencia del Registro Consolidado de Deudas aparece como una herramienta que podría aportar mayor control y transparencia.

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