Especialista y la mirada científica ante el cambio de hora en Chile: “Hay un consenso de que los cambios de hora son malos”
Asimismo, investigadora Alejandra Goity mencionó que deberíamos quedarnos con el horario de invierno.
En otro capítulo de Tu Nuevo ADN, Andrea Obaid conversó con Alejandra Goity, investigadora del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), para analizar los impactos de un nuevo cambio de hora.
Hay que recordar que este sábado, 5 de abril, a las 23:59 horas en casi todo Chile, excepto en las regiones de Aysén, Magallanes y la Antártica Chilena, el reloj deberá atrasare una hora.
Frente a esto, existen diversas miradas de especialistas, sobre todo por los efectos que tiene en el cuerpo humano. En esta línea, la primera apreciación de la invitada es que “a nivel energético no hay diferencia, así que eso ya no corre en la ecuación”.
“Ahora lo que importa es lo que dice la ciencia. Acá es importante destacar que en la comunidad científica ya hay un consenso de que los cambios de hora son malos”, puntualizó.
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“No debiésemos tener cambios de hora. Esto, porque obviamente están alterando nuestro reloj biológico, y con esto funciona mal y estamos siempre desajustados”, explicó.
Asimismo, diferenció entre la modificación actual y la aplicada en verano: “El cambio que viene ahora tiene todo lo bueno que nos podamos imaginar”.
“Acá hay dos cosas: Uno, nos van a regalar una hora de sueño, que es algo sumamente importante (...) la segunda ganancia es que nos vamos a acercar al uso horario que nos corresponde”, detalló la especialista.
Dentro de esto, destacó que esta modificación “va a permitir que cuando amanezcamos haya luz, y eso es vital para nuestro organismo”.
El efecto en las personas
Siguiendo en la línea de las consecuencias, Goity hizo hincapié en que “la población que sufre más son los niños y los adolescentes (...) a ellos los golpea mucho más. Todos los niños y adolescentes tienen este reloj -biológico- más marcado".
Asimismo, son varios los aspectos desde lo científico y el mundo de la salud que generan repercusión en este tipo de modificantes, independientemente del momento de la identificación.
En este contexto, la especialista identificó puntos claves al momento de considerar un horario: “Necesitamos amanecer con la luz del día y tenemos que dormir la cantidad de hora que necesitamos”.
En un balance entre el horario de invierno y el de verano, apeló a que en verano, “como hay luz hasta más tarde, hace que nos quedemos despiertos hasta más tarde (...) todo eso va sumando en que el horario de verano no es tan bueno”.
De esta manera, sostiene que “lo ideal que debiese pasar es que este fuese el último cambio de hora y quedarnos en el horario de invierno”.
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