Dar un correo, escoger un nombre de usuario y comenzar a publicar. El proceso de alta en Twitter ha sido clave para su éxito. Hacerlo rentable es otra cosa.
La llegada de publicidad les ha obligado a imponer filtros de contenido. Conocer el origen de sus visitantes, su lugar de acceso, con que aparato lo hacen o el navegador no tienen gran complicación, pero sí conocer la edad de los usuarios para mostrar o no, por ejemplo, anuncios de bebidas alcohólicas.
La red del pájaro azul ha delegado en Buddy Media para crear age.twitter.com, una aplicación web para contrastar que se está ante un adulto.