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Semanas Musicales de Frutillar llegan a su punto más alto junto a la Sinfónica

La Orquesta Sinfónica Nacional de Chile brilló con el pianista Luis Alberto Latorre, mientras que la Orquesta de Cámara de Valdivia debutó en el festival.

Semanas Musicales de Frutillar llegan a su punto más alto junto a la Sinfónica

Luis Alberto Latorre y OSNCH. Foto: Osvaldo Guerrero

Frutillar, con sus residentes y veraneantes, soporta los calores análogos a los de la capital, con una abundante dosis de música. La versión 2019 de las Semanas Musicales se encuentra en su apogeo, tras la llegada de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, conjunto de presencia estable que siempre termina siendo uno de los más esperados (y más vendidos) del tradicional festival.


Rodolfo Saglimbeni y OSNCH. Foto: Osvaldo Guerrero

La agrupación vino de la mano del director venezolano Rodolfo Saglimbeni, habitual colaborador de la orquesta estatal, y ciertamente una combinación que funciona al máximo. Su primer concierto (viernes 1 de febrero), fue una torrencial descarga de energía y de poderosa música. Tres obras magistralmente interpretadas, y todas convergiendo en un alto voltaje que paraba los pelos.

Estas fueron la ‘Obertura Festiva’ de Juan Orrego-Salas, el ‘Capriccio Español’ de Nikolai Rimsky-Korsakov y la Sinfonía No.10 de Dmitri Shostakovich. Quizás se podría haber contado con alguna obra más reposada entremedio como contraste, pero fue precisamente esa potencia la que agarraba los sentidos y hacía escuchar a la orquesta con más atención, desde el primer hasta el último detalle.


Luis Alberto Latorre. Foto: Osvaldo Guerrero

Shostakovich fue también central en la segunda presentación de la OSNCH, el domingo 3. Se repitió el programa del aniversario de la orquesta de comienzos de enero. La mayor claridad de la gran sala del Teatro del Lago potenció lo que en Santiago ya había sido ejemplar. Luis Alberto Latorre, con su conocido total control del teclado, revistió de aun mayor grandeza el Concierto No.2 del compositor ruso. Relucieron más los detalles y el ensamblaje junto a la orquesta. A diferencia de la capital, Latorre regaló un extraordinario bis: una ‘Consolación’ de Franz Liszt de ensueño.

Mismo caso para la icónica Quinta Sinfonía de Beethoven, cuyo motivo inicial apareció como símbolo de esta versión 51 de las Semanas. Cuesta pensar en alguna otra interpretación reciente de esta pieza en nuestro suelo que haya sido tan acendrada, tan pura, tan épica, como la vivida en manos de la OSNCH y Saglimbeni.


Emmanuele Baldini y OCV. Foto: Osvaldo Guerrero

El día sábado 2 fue una triple jornada barroca, con conciertos de mediodía, vespertino y nocturno, en los que el foco fue este período de la historia musical. Primero fue el Coro de la Universidad Silva Henríquez, que ofreció cantatas de Bach y Vivaldi, de manera más bien discreta. Más tarde, haciendo su debut en el festival, la Orquesta de Cámara de Valdivia junto a su actúa director artístico, el italiano Emmanuele Baldini, un músico reputado que además es concertino de la Orquesta Sinfónica del Estado de Sao Paulo (OSESP).

Primero, el sonido. El conjunto valdiviano brilla por lo hermoso de su sonoridad total. Se nota la mano directriz en lograr unos fraseos, una afinación y un afianzamiento de nivel europeo. Se hace obligatorio hacer notar lo sui generis de su conformación: pequeña sección de cuerdas (¡un solo contrabajo!) más un quinteto de vientos, lo que los obliga a constantemente adaptar la música para su plantilla, algo que a todas luces no es lo ideal.


Orquesta de Cámara de Valdivia. Foto: Osvaldo Guerrero

En cuanto a su propuesta, tuvo aciertos, aunque podría haber sido más atractiva. El fuerte estuvo en la segunda parte, con una obra dedicada a la orquesta firmada por el joven compositor brasileño Caio Facó. ‘Las venas abiertas de América Latina’, se conforma de tres secciones bien diferenciadas, yendo desde lo atmosférico hasta lo más expresivo y emocional. Saca a relucir sabiamente las capacidades de Baldini en el violín solista y produce un impacto sonoro patente.

Del propio Facó se tocó una selección de su transcripción de las ‘Variaciones Goldberg’ de Bach, que terminaron de dejar bien claras las virtudes antes descritas. Menos convincente fue el arreglo de ‘Le Tombeau de Couperin’ de Ravel, aunque excelentemente tocado, y sin duda que existen innumerables obras más embelesadoras que la Suite 3 de ‘Antiguas Danzas y Arias’ de Respighi.


Ensamble Villanueva de La Serena. Foto: Osvaldo Guerrero

Una sorpresa, más bien una revelación, fue el cierre de la jornada, a cargo del Ensamble Villanueva de La Serena. Esta agrupación se ha dedicado no solo a interpretar, sino que estudiar la música colonial chilena e hispanoamericana. Utilizan réplicas de instrumentos de época, y hacen gala de una cuidada puesta en escena, en que los cantantes dan sentido a los textos por vía del histrionismo, y el propio vestuario les da una identidad como conjunto.

Buena parte de su repertorio es proveniente del archivo de la Catedral de Santiago, con el insoslayable nombre de José de Campderrós, más nombres que marcaron la música en el continente como Ceruti y Zipoli. Este conjunto es otro ejemplo más de la riquísima vida musical de La Serena, y merecen más atención en su quehacer. Su presencia en las Semanas fue un total acierto.

 

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