La Unión Europea firmó hace pocos días el tratado ACTA contra la falsificación y la piratería. Una firma que debe ratificar el Parlamento Europeo. Pero, de momento, dos gobiernos, el de la República Checa y el de Polonia, ya anunciaron que paralizan el proceso de ratificación en sus respectivos países hasta poder analizar con más detenimiento su impacto en el acceso a la libre información.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, anunció que la ratificación se producirá cuando se aclaren todas las interrogantes que la norma generó, y admitió ante los internautas el error de haber suscrito el pacto sin un debate público previo. En ambos países se han producido manifestaciones contra el citado acuerdo comercial.
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