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Philippe Claudel

Francisco Mouat repasa en ADN la obra del escritor francés.

Philippe Claudel

Almas grises. Foto:

Francisco Mouat

El primer libro de Philippe Claudel que leí se llama Almas grises. Es la narración de un policía que al comienzo parece obsesionado con el crimen de una niña de diez años cometido en su pueblo en 1917, cerca de uno de los frentes donde se libra la Primera Guerra Mundial, pero que luego nos dice que el texto que está escribiendo no es sino un pretexto para ir al encuentro de su esposa, embarazada y muerta por una hemorragia en los mismos días en que se consumaba el asesinato de la muchacha, hija del dueño del principal restaurante del pueblo. Almas grises: almas que no son ni blancas ni negras, pero que cargan una dosis de negrura -mayor o menor- que las convierte en humanas, en almas dolorosa y patéticamente humanas.

Buen libro: te deja un sabor agrio, nada dulce. Acabas dudando de casi todos los personajes que se pasearon frente a tus narices, y por supuesto de ti mismo, porque no sabes o no quieres saber cuánto hay en ti de aquel juez implacable, del militar sádico, del fiscal frío y triste que promueve nuevas muertes, del soldado desertor, de la profesora joven y atractiva que nadie sospecha por qué elige ir a ese lugar a dar clases, y sólo acaba revelándose en parte cuando son descubiertas las cartas que escribía.

Además de la novela Almas grises, el escritor y cineasta Philippe Claudel escribió un libro de memorias a través del olfato. Se llama Aromas, y en sus páginas, de manera fragmentada y fragante, avanza desde la A de Abeto, Alambique y Aula hasta la V de Vejez, Verdura y Viaje acompañándose de Charles Baudelaire: "Déjame aspirar largo, largo rato, el olor de tus cabellos, hundir en ellos el rostro, como un hombre sediento en el agua de una fuente, y agitarlos con la mano cual pañuelo perfumado, para esparcir recuerdos en el aire".

La memoria olfativa es poderosa y sorprendente. Convoca de manera inesperada, es casi siempre más creativa que la razón. En Aromas, Philippe Claudel nos extiende a sus lectores una gran invitación: "Cada letra tiene un aroma, cada verbo, una fragancia. Y el texto que tejemos poco a poco, al azar duplicado del alfabeto y la memoria, se convierte en el maravilloso y perfumado río, mil veces ramificado, de nuestra vida soñada, de nuestra vida vivida, de nuestra vida por vivir, que nos lleva y al mismo tiempo nos revela".

Almas grises y Aromas, dos libros de Philippe Claudel, de editorial Salamandra.


 
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