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Pasión de enseñar, de Gabriela Mistral

Francisco Mouat repasa en ADN la obra de la poetisa chilena.

Pasión de enseñar, de Gabriela Mistral

Pasión de enseñar. Foto:

Francisco Mouat

Leer a Gabriela Mistral es necesario. Hablo de su poesía, por supuesto, pero también de sus cartas, ensayos, conferencias, y ahora del nuevo volumen, Pasión de enseñar, que reúne los mejores textos de la Mistral sobre educación, llamada por ella misma "la más alta de las poesías". El volumen, que contiene además ilustraciones de Roser Bru, es de una actualidad que impresiona, y vuelve a confirmar a la escritora chilena como una adelantada a su época.

Uno quisiera que estos escritos de Gabriela Mistral lleguen al alma especialmente de los profesores chilenos, pero también de aquellos padres y muchachos que a veces utilizan a la educación más como una pancarta sin profundidad ni contenido que como una deuda que puede construirse desde la matriz original: la sala de clases o el sitio en donde se encuentren educadores y estudiantes.

Gabriela Mistral escribe el decálogo de la maestra, donde el amor al oficio es alimento vital para lanzarse a la aventura de educar, y donde afirma, por ejemplo, que "toda lección es susceptible de belleza" y que no hay nada más triste que un alumno o alumna compruebe que su clase equivale a su texto. Gabriela Mistral elogia a los libros, la pasión de leer, la gracia de contar historias.

La educación fue para Gabriela Mistral una pasión que nunca abandonó, y sobre la cual jamás dejó de pensar y reflexionar.

En un texto llamado "Soy una maestra sin nada de arribista", dice lo siguiente: "Creo que yo recibí una misión en este pedazo de tierra: alejar del materialismo filosófico a algunos que más tarde tendrán actuación intensa en artes o educación".

En otro texto, llamado "Yo vivo con poco", Gabriela Mistral escribe: "Me visto pobremente. Procuro tener de aquí a cuatro años un pedazo de tierra con árboles. Y me iré a vivir lejos de toda ciudad, con mi madre, si aún vive; si no, con mi hermana o con un niño que deseo criar".

Alaba a los bibliotecarios, insiste en la necesidad de hacer pensar a los niños, y se detiene en la pasión de la lectura: "Pasión de leer, linda calentura que casi alcanza a la del amor, a la de la amistad".

El libro incluye valiosos testimonios de Rosabetty Muñoz, Patricio Felmer, Ana María Maza, Angélica Edwards y Floridor Pérez.

Pasión de enseñar, de Gabriela Mistral, de la editorial de la Universidad de Valparaíso.


 
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