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Orquesta de la Suisse Romande debutó en Chile haciendo notar su prestigio

La más importante orquesta suiza se presentó en el teatro de Corpartes bajo la dirección de Jonathan Nott.

Orquesta de la Suisse Romande debutó en Chile haciendo notar su prestigio

Suisse Romande. Foto: Fiebre Media / Corpartes

Álvaro Gallegos

La música moderna fue despertada por la flauta del fauno, afirmó alguna vez Pierre Boulez. Se refería al Preludio a la Siesta de un Fauno de Claude Debussy, con su inicio a cargo de una solitaria flauta, y que efectivamente es una de las semillas del posterior desarrollo del lenguaje musical. En el año en que conmemoramos el centenario de la muerte del más que influyente compositor francés, su presencia en orquestas y agrupaciones locales es decepcionantemente limitada. Y es una orquesta extranjera la que viene a entregarnos esta elemental partitura como apertura de su debut en Chile.

Cumpliendo también 100 años, pero de su creación, la Orquesta de la Suisse Romande, la más importante de Suiza, se dejó caer en la temporada internacional de Corpartes. Otrora considerada la más prolija orquesta para repertorio francés (cuando la dirigía Ernest Ansermet), los tiempos actuales demandan que los conjuntos aborden de todo con el mayor profesionalismo, y así se vivió este estupendo concierto bajo la batuta de su titular, el inglés Jonathan Nott.

A un Debussy de certero impacto, le siguió el Concierto para Cello de Antonín Dvorák, con el solista francés Xavier Phillips. De una predecible nitidez, Nott manejó magistralmente el que siempre es el gran desafío en esta pieza, el regular los balances de volúmenes. Philips, en tanto, se mostró como un competente solista, en particular en los pasajes suaves, y el encantador movimiento central. Por otra parte, les habríamos agradecido que propusieran una alternativa a esta reiterada obra para cello y orquesta, algo que hiciese realmente la diferencia.

Al final se ubicó la Tercera Sinfonía de Johannes Brahms, donde pudimos contemplar con mayor desenvoltura el hermoso sonido de este conjunto, a la vez de la maestría de Nott en la batuta. Con sutiles gestos y suaves bateos de su batuta, dio forma a una interpretación magnífica, sobresaliendo especialmente el cuarto movimiento, que contuvo la suficiente cantidad de fuerza sonora para generar atronadores aplausos.

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