La Organización Panamericana de Salud instauró el 14 de junio como el Día del Donante de Sangre, como un gesto de agradecimiento a todos los dadores de este vital elemento que, con ello, ayudan a personas enfermas o accidentadas.
Bajo el lema "Cada Donante de Sangre es un Héroe", la entidad pretende este año concientizar y motivar a la ciudadanía, instituciones y autoridades a promover de distintas formas esta acción solidaria que, en nuestro país, no posee mucha acogida.
Todo adulto entre los 18 y 65 años, sano (es decir, que no porte enfermedades crónicas) y que pese más de 50 kilos puede ser donante de sangre.
Sin embargo, existen individuos imposibilitados de donar en forma permanente debido a enfermedades como la hepatitis, cáncer, problemas cardíacos, asma severa, trastornos hemorrágicos y VIH.
Por otro lado, aquellas personas inhabilitadas temporalmente son aquellas que se encuentran embarazadas o con presión arterial baja, cirugía mayor reciente, anemia o con ciertos medicamentos. De esta manera, se pretende proteger la integridad física tanto del donante como del receptor, y evitar otras dificultades como el contagio de patologías.
"La donación de sangre en Chile hoy es más relevante que nunca", aseguró el médico del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, quien alude a la meta actual de reemplazar al "donante de reposición" por el "donante altruista a repetición".
La donación de reposición se refiere a aquellos familiares o amigos de los pacientes que, ante la presión de la contingencia, dan sangre, pero que una vez finalizada la hospitalización del afectado, no vuelven a hacerlo.
En cambio, la donación altruista a repetición es aquella realizada de forma voluntaria y periódica, con el único interés de ayudar a cualquiera que necesite una transfusión, sin esperar nada a cambio más que el ayudar a otros.
Del total de donantes, el 23% es por altruismo, mientras que el 77% restante se lo lleva la donación por reposición, es decir, aquella forzada por la hospitalización de un familiar o conocido, y que una vez pasada aquella experiencia, no vuelve a ocurrir con periodicidad.
El problema de esto es que los índices de enfermedades infecciosas en los donantes de reposición superan de manera considerable a los de donantes altruistas. Por tanto, la donación voluntaria y solidaria es, de forma indudable, más segura.