Escucha ahora

Mediodía en ADN


"Norma" de Bellini: vigente y necesaria

La ópera, cumbre del belcanto, se puede ver hasta el 17 de noviembre en el Municipal de Santiago.

Norma en el Municipal. Foto: Marcela González Guillén

La ópera "Norma", estrenada en Milán en1831), es una obra que le habla a los tiempos actuales, en que las demandas del género femenino se han vuelto perentorias, impostergables. Su protagonista, una sacerdotisa celta, debe tomar decisiones en torno a sus conflictos personales, y resulta fundamental la escena en que llama a las armas, a rebelarse contra los opresores.

Pero más allá de ese aire de vigencia, de universalidad, es una obra maestra del llamado belcanto italiano, con libreto de Felice Romani y una excelsa partitura de Vicenzo Bellini, maestro de este movimiento. Por eso, cuesta aceptar que se haya demorado tanto en volver a escena en el Municipal de Santiago. Dieciocho años de espera para un título cuya rotación no debería superar los diez.


 

La régie de Francesca Zembello, secundada por Peter Davison en escenografia, Jennifer Moeller en vestuario, Mark McCullough en iluminación y Edymar Acevedo en coreografía, no es innovadora, sino más bien convencional, y produce un marco visualmente atractivo. Donde yerra su concepción es en no delimitar claramente los bandos en conflicto, es decir, celtas galos y romanos. Son dos grupos separados políticamente, pero también cultural y socialmente, y eso es fundamental en la obra.

En lo musical, el abono internacional en su estreno funcionó de la mejor manera, con una Filarmónica de Santiago sonando reluciente y llena de cuerpo. Al director Konstantin Chudovsky se le notó más compenetrado que en otras oportunidades, manteniendo con pulse firme el transcurrir del discurso sonoro, a lo que se suma el Coro del Municipal (Jorge Klastornick, director) que nunca defrauda.


 

El elenco es parejo en dramatismo, intensidad, y a la hora de manejar en estilo las elásticas melodías de Bellini. Lo encabeza Irina Churilova, como una sólida Norma. El tenor coreano Sung Kyu Park, dio vida a un firme Pollione, mientras que Oksana Sekerina fue una sensible Adalgisa, cuyos dúos con la protagonista resultaron sublimes. Notable el bajo Ievgen Orlov como Orveso, y sacando la cara por los cantantes nacionales, hay que aplaudir a Evelyn Ramírez (Clotilde) y Pedro Espinoza (Flavio).

X