Escucha ahora

Actualidad, deportes, noticias


Modernismo y sensibilidad francesa: María Paz Santibáñez deleitó en el Teatro Oriente

La pianista chilena ofreció un exitoso recital que incluyó obras de nombres claves de la música contemporánea, además de una reciente pieza del Premio Nacional León Schidlowsky.

Modernismo y sensibilidad francesa: María Paz Santibáñez deleitó en el Teatro Oriente

María Paz Santibáñez. Foto: Carlos Giadach

Álvaro Gallegos

Tras terminar su labor como agregada cultural en Francia, la pianista María Paz Santibáñez retoma la música al cien por ciento. Sigue viviendo en París, donde ha hecho su vida en las últimas dos décadas, pero sus vínculos con el medio nacional se mantienen lo suficientemente firmes, traduciéndose en nuevas presentaciones, como la que se vivió en el Teatro Oriente el pasado 29 de mayo.

Lo realmente loable de las actuaciones de Santibáñez son su frescura programática. El salirse de los cánones típicos de recitales de piano. El ser realmente una alternativa a la hora de escuchar repertorio para este instrumento.

Un buen gancho en esta oportunidad fue el casi-estreno de "Partita", una pieza compuesta el año pasado por el reconocido compositor chileno León Schidlowsky (Premio Nacional de Artes Musicales 2014). Decimos "casi", porque la primera audición se realizó hace poco en San Javier (Región del Maule).

La obra, consistente de dos breves movimientos, es fiel reflejo del presente del maestro. Ocupa una amplia gama de recursos apostados minuciosamente en la partitura, en función de un discurso en que nada sobra y todo calza. El inherente dramatismo del imaginario schidlowskiano aparece en destellos electrizantes, como pulidos relieves, que fueron prolijamente manejados por la pianista.

Un referente de la modernidad y la música de alta complejidad es Karlheinz Stockhausen, y muy importante en cimentar esa dirección es su "Klavierstück IX" de 1962.

Altamente virtuosa, y llena de detalles, la obra sonó reluciente, y es parte del repertorio de Santibáñez, quien ya la había presentado en suelo chileno. Un punto alto de la velada, por tratarse de un hito del piano moderno, que ya debiera considerarse un clásico de la literatura de teclas.

Los estudios y posterior asentamiento de la pianista en Francia le han legado una especial afinidad con la creación musical de ese país. Las sutilezas galas suenan idiomáticas y naturales en manos de Santibáñez, y por eso están siempre presentes en sus conciertos. Dos números de las "Veinte Miradas sobre el Niño Jesús" de Olivier Messiaen, dos de los "Estudios" de Maurice Ohana y el primer volumen de las "Images" de Claude Debussy, sonaron con naturalidad, con una convincente mezcla de sensualidad, ascetismo, intimismo, que fueron de la mano al sensible manejo de teclas y pedales.

Una conexión entre Chile y Francia es la figura del compositor Mauricio Arenas-Fuentes, compatriota que también reside en el país europeo. Sus variaciones sobre "Gracias a la Vida" habían dado inicio al recital, como una amena introducción, la partida de un evento lleno de frescura para el primer día de lluvia en Santiago.

X