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"La gran aventura Lego 2": el juego de seguir siendo niños

La película, uno de los grandes estrenos del verano, sigue la línea de los últimos éxitos de la franquicia.

'La gran aventura Lego 2': el juego de seguir siendo niños

La gran aventura de Lego 2. Foto:

"La gran aventura Lego 2" es la segunda parte de "La gran aventura Lego" (2014), aunque técnicamente es la cuarta entrega de una saga que incluye a "Lego Batman" y "Lego Ninjago" (2017). Y muestra que alguien que está tomando decisiones en la industria tiene muy claro que, tal como en los clásicos bloques daneses para armar que marcaron la infancia de generaciones, las combinaciones y resultados son múltiples.
 
No solo eso: también es un camino transitable el de "colgarse" de una marca con elegancia para armar una cinta que no sea un gigantesco infomercial de dos horas, sino que, incluso más que contar una historia, termine expandiendo su universo y sus posibilidades creando una narrativa a partir de su uso habitual: como piezas que crean mundos en la casi inagotable imaginación de un niño.
 
O de un niño y una niña, como en este caso. Porque "La gran aventura Lego 2" se cuenta desde la perspectiva de Finn y Bianca, hermano mayor y hermana menor que deben compartir sus piezas de Lego para jugar cada uno según su propia lógica. A Finn ya lo conocimos en la primera versión y, según entendemos apenas arranca la película, no le gusta nada tener que compartir sus juguetes favoritos con su hermana.



 
Y esto causa estragos en el universo Lego porque, mientras el Bricksburg de Finn se convirtió en una tierra apocalíptica digna de Mad Max, el nuevo "bando" (los Duplo) se transforman en invasores que capturan a los amigos del bueno de Emmet, el optimista y simple maestro constructor que, como en todas las buenas historias, se convierte en héroe a su pesar, motivado por la tensa relación que sostiene con su novia Lucy, que parte juzgándolo por "blando" y termina secuestrada junto con los demás habitantes de "Apocalypseburg", lo hará embarcarse en un viaje de transformación que tendrá insospechadas consecuencias.
 
Tanto, que a ratos no parece una película infantil. Los guiños adultos de "La gran aventura Lego 2" van más allá de la inevitable cultura pop, los metachistes cinematográficos y las autoparodias de personajes como Batman, para dar paso a una densidad argumental que termina desembocando en un gran tema: las formas de jugar de niños y niñas. Una mezcla que, bajo las pegajosísimas canciones a cargo del ex Devo Mark Mothersbaugh, tiene todas las condiciones para dar un resultado sobrecargado, pero que el guión de Phil Lord y Christopher Miller (autores y directores del primer film) resuelve con inteligencia. 


 

Así, la película se toma el tiempo para reflexionar sobre estereotipos de género, rivalidades entre hermanos, relación entre padres e hijos e incluso, la pérdida de la ingenuidad propia de la infancia para convertirse en la más cruda versión de la adultez. Algo que, aunque ya lo ha hecho Pixar con maestría, el colorido desbordante y el tono estrambótico de Lego se da el lujo de tratar con una mirada más sombría de lo esperable.
 
Así, "La gran aventura Lego 2" sale airosa del desafio de estar a la altura de su exitosísima primera parte, apoderándose de tópicos contingentes y evitando subestimar al público infantil y, de paso, a los adultos que jugaron con Legos y necesitan ir al cine para recordar de qué estaban hechos.

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