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Juan Pablo Izquierdo vuelve a brillar en el Municipal

El maestro chileno de dilatada trayectoria deslumbró junto a la Filarmónica de Santiago.

Juan Pablo Izquierdo vuelve a brillar en el Municipal

Juan Pablo Izquierdo. Foto: Josefina Pérez

Álvaro Gallegos

El experimentado maestro Juan Pablo Izquierdo vivió su primer compromiso como director emérito de la Filarmónica de Santiago. Y lo hizo dejando en claro una vez más que cuando él está en el podio, un concierto regular de temporada deja de ser algo rutinario y pasa a convertirse en un evento excepcional, inolvidable, que debe estar en las conversaciones en torno a lo más logrado de un determinado calendario artístico. Es su sola presencia perfilada como un mago musical, que logra la alquimia perfecta junto a la máxima solvencia de la agrupación del Municipal de Santiago.

En esto jugó un rol importante el repertorio abordado, con tres obras y tres autores cercanos a la trayectoria del Premio Nacional de Música 2012. En la partida, la Passacaglia Op.1 de Anton Webern, obra deslumbrante desde toda óptica, y que el propio Izquierdo había hecho relucir con grandeza en la Sinfónica Nacional a comienzos de esta década. Equilibrando a la perfección el aspecto brahmsiano con la atmósfera proto-modernista del momento de su concepción, se transformó en una suerte de viaje con ciertos aires de marcha fúnebre que anticiparon lo que vendría más tarde. Vaya una mención especial a los bronces y al concertino Richard Biaggini para esta nueva versión que, tal como aquella anterior, quedará en la memoria.

Hito importante de la carrera de Izquierdo fue su trabajo como asistente de Leonard Bernstein, a quien le hizo justicia en su centenario con las Tres Meditaciones de la monumental y abarcadora Misa. Cuando aun no tenemos la oportunidad de presenciar en Chile esa magna obra del estadounidense, contamos con estas meditaciones, tipo interludios, que el propio Bernstein arregló para cello y orquesta. La primera cellista de la OFS Katharina Paslawski tuvo el rol solista, haciendo gala de toda su excelencia técnica, con una interpretación que dejó ver que tenía total claridad de la vocación dramática de la pieza mayor de donde provienen estos extractos. Cuerdas, percusiones y teclados de la orquesta estuvieron igualmente parejos, trasluciendo los distintos caracteres musicales que asoman en este tríptico.

Tal como la Passacaglia, la Sinfonía No.3 "Heroica" de Ludwig van Beethoven es una obra central del repertorio de Izquierdo, la que estuvo muy presente en sus casi diez años al mando de la Orquesta de Cámara de Chile como una joya fascinante bajo su dirección. Ahora, junto a la OFS, el efecto es nuevamente el mismo. Un pasmo constante, un estado de trance inspirador que no decae desde el primer hasta el último compás. Casi una hora que transcurre como si nada, pero que en el momento mismo se vive como una abolición total del tiempo. Y siempre todo enmarcado en una unidad inseparable. ¿Cuántas veces hemos escuchado interpretaciones donde solo la Marcha Fúnebre destaca, y más por aditamentos manieristas que otra cosa? El sentido de la inevitabilidad de un compás a otro es lo que hace que la Heroica en manos de Izquierdo adquiera la profundidad necesaria. Así lo vivieron los presentes que brindaron al maestro chileno una estentórea y larga ovación.

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