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Juan Forn

Francisco Mouat comenta en ADN los libros del escritor argentino.

Juan Forn

Los viernes. Foto:

Francisco Mouat

Un libro es, entre otras tantas cosas, compañía. El escritor argentino Juan Forn suele acompañarme, aunque él no lo sepa, con sus libros que reúnen las columnas que escribe regularmente en el periódico Página 12 los días viernes. El primero de todos ellos se llamó La tierra elegida, y en él venía un texto sobre los grandes relatos y las pequeñas historias en donde Forn profundizaba en la trama de esa hermosa película que es Historias mínimas, de Carlos Sorín, para desplegar una poética de la vida rural donde antes que el dinero cuentan otros valores: la dignidad en lugar del triunfo, lo que vale en lugar de lo que cuesta.

A los que no han visto nunca la película, les diremos que en Historias mínimas se entrecruzan tres historias, todas pequeñas: la de un viejo de la Patagonia que emprende un viaje de trescientos kilómetros en busca de su perro que lo abandonó hace tres años; la de una joven madre, que vive en una estación de tren abandonada, gana el derecho a participar en un concurso televisivo y debe andar también trescientos kilómetros hasta el canal de televisión cargando con su bebé sin haber podido avisarle al marido que salía de viaje; y la de un vendedor viajero que desea seducir a una viuda reciente regalándole una torta para el cumpleaños de su hijo.

Forn se sirve de Historias mínimas y de su propia decisión de irse a vivir con su familia a Villa Gesell, un lugar, según él, parecido a la Patagonia que describe la película, para remarcar el sentido de su oficio de narrador. Escribe Forn: "Mi oficio, como el de Sorín, consiste en contar historias. El origen de ese oficio, de esa vocación, es fácil de rastrear: me gusta que me cuenten historias. Pocas cosas me gustan más, desde que era chico. Pocas cosas me han enseñado más, desde que tengo uso de razón".

Para rematar el texto, Forn escribe una nueva frase para el bronce: "La Historia está en todas partes, porque estamos rodeados de historias. Los desvelos cotidianos de cada uno de nosotros, nuestras pequeñas historias, conforman la historia del lugar donde vivimos".

No hay ni que explicarlo: cada uno de nosotros sabe que la vida diaria no se hace de frases para el bronce. Y que normalmente nos vencen otras urgencias. No vivimos a diario recordando frases célebres, pero eso no significa despreciar la música y el sentido de algunas de esas frases con las que hemos tropezado, frases leídas, frases escuchadas, frases que nos hablan del irreemplazable valor y dignidad de las palabras cuando ellas se expresan con libertad e inteligencia, como sabe hacerlo Juan Forn en sus libros de crónicas y ensayos.

La tierra elegida, Ningún hombre es una isla y Los viernes, algunos de los libros de Juan Forn, de editorial Emecé.


 
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