José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, defendió en ADN Hoy la realización de homenajes como el que este domingo recibirá el fallecido dictador Augusto Pinochet, "lo cual no significa que no deba haber un debate nacional al respecto, y haya chilenos que se sientan insultados y ofendidos por esta iniciativa".
El experto recordó que Pinochet "presidió una dictadura responsable de masivas y gravísimas violaciones a derechos humanos, que el dictador conocía, que formaban parte de una agenda oficial, y que al mismo tiempo, como se descubrió en los últimos años de su vida, no sólo fue responsable de hechos atroces sino que también de hechos de corrupción. No hay que olvidar la multiplicidad de pasaportes y cuentas corrientes que tenía".
Ante ello, Vivanco sostuvo que "ese sector de chilenos que se inspira en dictadores, en la brutalidad y hasta en la corrupción, tienen el derecho a rendir este tipo de homenajes, y el Estado tiene la obligación de tomar las medidas necesarias para garantizar el ejercicio de ese derecho".
Al respecto, el representante de Human Rights Watch concluyó "que un sector del país se sienta inspirado por este señor, y quieran reivindicar su imagen, me parece que están en su perfecto derecho, y la libertad de expresión y los estándares nacionales e internacionales protegen el derecho de ese grupo de chilenos".
En ADN Radio Chile, el profesional aseguró que el trabajo de cancillería frente a la demanda marítima boliviana "ha sido muy profesional. Han logrado mantener este principio de bilateralidad, y no de multilateralismo, en un conflicto de esta naturaleza".
Vivanco advirtió que "obviamente en Bolivia se siente muy fuerte el tema, pero no me da la impresión de que hayan logrado permear su preocupación directa hacia el resto del continente".
Por último, el experto señaló que el respaldo en la asamblea de la OEA al diferendo argentino por Islas Malvinas fue "simbólico" y no generaría mayor repercusión.
"Lo que ocurrió en Cochabamba es simplemente un gesto simbólico de respaldo a Argentina, pero que constituye simplemente un aliciente para que Argentina pueda seguir reclamando soberanía sobre las Malvinas, aunque no creo que se traduzca en algo tangible", afirmó.