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ADN Hoy 1ª edición


El horizonte, de Patrick Modiano

Francisco Mouat repasa en ADN la novela del francés.

El horizonte, de Patrick Modiano

Calle de las tiendas oscuras. Foto:

Francisco Mouat

Si hubiera que ponerle música a la novela El horizonte, de Patrick Modiano, sería algo así como un solo de clarinete interpretando "Sentimental journey", con notas arrastradas y silencios. Bosmans, el narrador, se compra una libreta Moleskine negra para ir apuntando en cualquier momento del día aquellos recuerdos que le permitan ir armando el rompecabezas de sus años remotos en París, y sobre todo su relación con una mujer llamada Margaret Le Coz. "Según iba remontando la corriente del tiempo, a veces se arrepentía: ¿por qué tiró por ese camino mejor que por aquel otro? ¿Por qué dejó que este rostro, o aquella silueta tocada con un curioso gorro de piel y que llevaba un perrito atado con una correa, se perdiera en lo desconocido? Le entraban mareos al pensar en lo que habría podido ser y no había sido".

Una infinita cadena de pequeños sucesos entretejidos van dibujando la línea de la vida, que corre muy cercana a la frontera donde habitan esos otros pequeños acontecimientos que se perdieron en el tiempo o nunca llegaron a ser. En la medida en que el narrador avanza en busca de ese horizonte que propone el título de la novela, avanzamos nosotros también, sus lectores, vacilantes, en el camino de hallar algo, un indicio que lo vincule a él con Margaret Le Coz: "Por lo menos, en la duda, aún queda una forma de esperanza, una línea de fuga hacia el horizonte".

Otras novelas de Modiano que leí, como En el café de la juventud perdida y Calle de las tiendas oscuras, también me provocaron la sensación de estar acompañando al autor en la búsqueda de unas claves no demasiado nítidas que permitieran desenredar la madeja que él mismo tejió con conjeturas, recuerdos, apuntes en la libreta. La respuesta nunca será concluyente. Eso es lo mejor de la literatura de Patrick Modiano: no hay sentencias, no hay punto final. Lo que hay es una estrategia narrativa que camina a la par con un mar de preguntas que apenas comenzarán a responderse cuando uno acabe sus páginas. A mí, su lector, me agrada acompañarlo en este juego vital y nada estridente donde es probable que encuentre señas de mi propia historia que debería apuntar en mi propia libreta negra.

El horizonte, de Patrick Modiano, de editorial Anagrama.


 
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