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Con concierto "de otro planeta" partió la Orquesta Clásica Usach

El conjunto que dirige Nicolas Rauss inició su temporada estrenando una partitura original para el clásico film "Viaje a Luna".

Con concierto

La música de "Viaje a la luna". Foto: Álvaro Hoppe

Álvaro Gallegos

El maestro suizo Nicolas Rauss, en su calidad de titular de la Orquesta Clásica Usach, le ha impuesto una visión fresca e innovadora al plantel estatal balanceando a la perfección la caza de nuevas audiencias (y no solo para su orquesta sino para la música en general), y el ser un espacio de relevancia para la literatura musical chilena, incluyendo la instancia para nuevas obras de nuestros compositores.

Así, la temporada 2018 arrancó con una novedosa idea que conjuga ambos aspectos: la agrupación acompañando el icónico film mudo "Viaje a la Luna" de Georges Méliès, con una partitura encargada al compositor argentino avecindado en Chile, y profesor de la U. Chile, Jorge Pepi.

El gancho hizo efecto y la demanda fue desbordante, con un Aula Magna Usach repleta, y con gente que se quedó afuera. La expectación se hacía sentir durante el intermedio, y en el estentóreo rumor producido por el público, un solitario piano empezó a sonar. Era el pianista de la orquesta interpretando el 'Claro de Luna' de Debussy, como un loop, una y otra vez. De a poco el público aquietándose, las luces bajando y los músicos tomando sus puestos.

Sonoridades instrumentales propias de Pepi se fueron agregando a la famosa pieza debussyana para fundirse (término cinematográfico) con el inicio de esta nueva partitura, y de la película.


 

Se usó una versión coloreada a mano de esta cinta de 1902. Y la propuesta de Pepi es muy colorista, pletórica de bellos y bien distribuidos efectos, sumado a un ritmo interno definido, con una progresión llena de sutilezas al servicio de las imágenes en movimiento. Otra cita, a 'La Historia del Soldado' de Stravinsky, amenizó el despegue desde la Tierra, y un suspiro de los presentes se hizo sentir en ese momento tan emblemático de la historia del cine, cuando el cohete colisiona con esa Luna de rostro humano, y que reciente su lastimado ojo derecho.

De ahí la música juega con las atmósferas, las texturas, guiños a 'La Mer' de Debussy, y hermosos solos de los vientos, para acomodarse al ambiente onírico que toma la película.

Mayor tensión y tintes dramáticos se producen ante la aparición de los selenitas, y una vitalidad rítmica fue el alma del posterior retorno a casa. La película simplemente se corta, sin créditos, pero la partitura llega a su compás final no abruptamente sino dejando una sensación de redondez. La tan lograda hermandad de música e imagen debía ser premiada por los presentes (mayoritariamente jóvenes), y así Pepi recibió una de las más acaloradas ovaciones de un estreno local en el último tiempo.

La primera parte tuvo a la orquesta en una obra clave del canon netamente clásico, la Sinfonía 41 de Mozart, apodada 'Júpiter', aunque en referencia al dios romano más que al planeta. Rauss lideró una interpretación fresca, llena de vida, con solo algunas asperezas en el primer movimiento. El inefable final, con esos fugatos simplemente de otro mundo, sirvió para preparar a la audiencia al viaje que vendría después.

Realmente un concierto que quedará en la memoria de los presentes, y un golazo como partida de esta temporada gratuita, donde se escucharán, si hablamos de música local, obras de Tomás Brantmayer, Patricio Wang, Enrique Soro, Carlos Isamitt, Pedro Humberto Allende, Juan Orrego-Salas, y el estreno en noviembre de un concierto para percusiones de Juan Manuel Quinteros.

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