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La frustrada renovación de la política chilena

Salvo la generación de dirigentes estudiantiles de 2011, los líderes chilenos son los mismos de la transición.

La frustrada renovación de la política chilena

Eduardo Frei, Michele Bachelet, Ricardo Lagos y Sebastián Piñera. Foto: Agencias

Las principales figuras que protagonizaron la transición chilena desde la llegada de la democracia en 1990 siguen siendo los líderes de la política nacional 26 años más tarde.

Aunque con un 62% de indecisos con miras a las presidenciales de 2017, el escenario está totalmente abierto, y dos de los posibles competidores son expresidentes de la República: el socialista Ricardo Lagos (2000-2006) y el empresario de derecha Sebastián Piñera (2010-2014).

La crisis de desconfianza ha sido un fenómeno en aumento que ha tocado a todos los sectores. Aunque es un proceso que comenzó a expresarse entre los ciudadanos en 2011, los sucesivos escándalos de corrupción de los últimos años no han contribuido a disminuir el malestar de los chilenos hacia sus dirigentes.

De acuerdo a la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), un 57% no se siente representado por ninguna corriente y a diferencia de hace apenas algunos años, no existe ni un político que supere el 44% de respaldo. El desprestigio ha llegado a la Presidencia. La mandataria Michelle Bachelet, que ganó con un 62% en enero de 2014, actualmente tiene un 15% de apoyo.

Tras las manifestaciones estudiantiles de 2011, emergió una generación de dirigentes universitarios que, en las siguientes elecciones, llegó al Parlamento. Ese grupo no supera los 30 años y parece haber llegado a ocupar el espacio que no llenaron varias generaciones, que hasta ahora no han alcanzado a despegar del todo en la política del país.