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Vocero de gendarmes y fin del paro: "Nosotros no le quebramos la mano a nadie"

Andrés Segovia también acusó que la cárcel Santiago Uno "está colapsada" y que sus concesionarios "legalizaron el hacinamiento".

Vocero de gendarmes y fin del paro:

Andrés Segovia. Foto: Francisco Espinoza, ADN

El vocero de los funcionarios de Gendarmería, Andrés Segovia, analizó el fin del paro de cuatro días que paralizó a los trabajadores en cárceles de todo el país.

En conversación con ADN Hoy, el dirigente profundizó en el acuerdo que logró con el Gobierno y aseguró que "no le quebramos la mano a nadie. Nosotros exigimos lo que en derecho nos corresponde y lo que el Gobierno nos debe".

Según el balance de Segovia, "falta mucho todavía. Esto es un gran avance, nosotros estamos claros y estamos conscientes, y agradecemos el gesto, pero esto también fue una lucha".


 

"A nosotros nos debe mucha plata el Estado. Un funcionario de Gendarmería tiene día y hora de ingreso a su jornada laboral, pero no tiene horario de salida", acusó el vocero.

En ese marco, ejemplificó con el personal de guardia armada, quienes "trabajan tres veces más de lo que trabaja cualquier servidor público y esas horas extras no son pagadas y los días de descanso tampoco son compensados".

"Hay mil funcionarios menos en el sistema. El Estado ahora 10 mil millones de pesos al año con esa cantidad de funcionarios menos. Eso es menos seguridad para los internos, para los gendarmes y para el país", denunció.


 

Segovia también analizó la muerte al interior del penal Santiago Uno de Kevin Garrido, condenado por el caso Bombas, y la tortura a la que fueron sometidos los ecuatorianos Jonathan Chávez y Cristian Romero, ambos detenidos por la muerte de Margarita Ancacoy.

El dirigente fue tajante en señalar que "la unidad penal Santiago Uno está colapsada. Esos internos, porque son delitos de alta connotación pública, no deberían estar ahí. Hay cárceles que son para ese tipo de internos, como la Cárcel de Alta Seguridad (CAS)".

Según los datos que maneja, esa cárcel fue hecha para 2.800 internos. Sin embargo, actualmente hay 4.000. En esa línea, criticó que el penal consesionado, "para no seguir pagando multas cambiaron los contratos, pero legalizaron el hacinamiento".

El dirigente puntualizó que "para nosotros, la infraestructura es fundamental" y sentenció que "una cárcel colapsada no da ganarías ni a los internos ni a los gendarmes".

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