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Susana Roccatagliata: ''Sólo la fe consuela la pérdida de un hijo''

La periodista, que perdió a un hijo trágicamente hace 21 años, comentó en ADN Radio Chile, el fuerte dolor que deben estar experimentando las familias del Colegio Cumbres cuyas hijas murieron en un accidente automovilístico.

Susana Roccatagliata: ''Sólo la fe consuela la pérdida de un hijo''

Nueve familias chilenas hoy están de luto. Padres y madres que perdieron a sus hijas que recién comenzaban a vivir pasan por el difícil momento de enfrentar el vacío, el dolor, la pena, la impotencia, las culpas y también la rabia.

La periodista Susana Roccatagliata, quien perdió su hijo Francisco cuando éste tenía cinco años y que a raíz de ese trágico hecho creo la Fundación Renacer junto a un grupo de padres que pasaron por la misma experiencia, dijo en conversación con ADN Radio Chile, que a los padres de las nueve alumnas del Colegio Cumbres "no se les puede decir nada, ese hecho es irreversible. La muerte pone punto final y con ella mueren proyectos, lo que se esperaba de ese hijo o los sueños que tenías con él. Muere tu futuro también porque se supone que son los hijos los que deben enterrarte".

Sin embargo, afirmó que el mejor consuelo para aquellos que han perdido un hijo o un ser muy querido, en general, es escucharlos.

"El rol más importante de los familiares o amigos es acompañar, tender una mano, pero nadie se puede poner en el lugar nuestro, esa es una fantasía, un mito, porque la verdad es que es inimaginable este dolor", explica Roccatagliata.

En este sentido, sostiene que es conveniente dejar a los deudos vivir su luto y, además de escucharlos y acompañarlos, prestarles apoyo en las actividades domésticas que se hacen cuesta arriba cuando se atraviesa por un dolor tan fuerte.

"En esas familias hay que seguir comiendo, igual que en la de uno. Igual hay que darle desayuno a los otros hijos, por lo tanto ayudemos y hagámosle las compras del supermercado, ayudemos en esas cosas, que por ejemplo para mi, demandaban una energía que no tenía, porque la poca energía que tenía era para respirar", dice.

Sin embargo, el otro pilar fundamental para que una familia supere el dolor es mantener viva la fe.

"En mi caso, lo que me mantuvo en pie tras perder a Francisco fue la fe, porque de lo contrario no me habría podido volver a parar del suelo, me tendría que haber arrastrado y haber seguido así por años", puntualiza. Este punto está bien documentados en sus dos obras, "Un hijo no puede morir" y "La otra cara del dolor", donde cuenta cómo pudo superar el proceso y también lo que no hay que hacer para poder continuar con una vida digna.

"La mente para sobrevivir, usa mecanismos, pero hay algo que está muy dentro de nosotros, que yo lo llamo fe y que te sostiene. Es como aquel cojito que usa un bastón. La fe ayuda cualquiera sea ésta, y siempre el que tiene fe tiene una ventaja por sobre el que no tiene fe, porque para este último aquí acaba todo", relata.