Los pescadores artesanales que desde el lunes mantenían bloqueado el Puerto de Coronel, en protesta por la Ley de Pesca, este miércoles depusieron la medida luego de sostener diversos encuentros con autoridades navales y del Gobierno, quienes esperarán un encuentro con el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.
Si bien continúan las movilizaciones, los manifestantes tras dos días decidieron deponer la protesta y quitaron las embarcaciones que obstaculizaban el acceso al muelle. Al respecto, el intendente del Biobío, Víctor Lobos, sostuvo que tras una serie de reuniones con los involucrados y las seremis de Transporte, Economía y la Dirección Regional de Pesca, "hoy día hicimos una y primero que nada celebramos que se haya depuesto esa obstrucción portuaria que creo un daño muy grave a la economía y a la imagen económica regional, los puertos son una actividad muy sensible".
"Sesionó hasta las cinco de la mañana la Comisión de Pesca, estaban tres parlamentarios de nuestra región, al señora Clemira Pacheco, don Sergio Bobadilla y don Jorge Ulloa y una gran cantidad de dirigentes (…) por lo tanto el lugar de discusión técnica de la ley y todo su articulado y todas las indicaciones que han hecho los distintos organismo es en Valparaíso", sostuvo la autoridad del Biobío.
El intendente Lobos además dijo que "ellos han estado manifestando la necesidad de reunirse con el ministro del Interior, yo voy a hacer gestiones durante el día, hasta ayer la posición del Gobierno era que la discusión se centralizara en Valparaíso, sin embargo, hemos escuchado este requerimiento y se lo voy transmitir al ministro del Interior".
Por su parte, el seremi de Economía, Ricardo Brain, agregó que "me da la impresión que fue una decisión de los mismos pescadores de que ya habían hecho la medida de fuerza y que eso había generado ya la inquietud a nivel de la comunidad y que era suficiente y ellos siguen ahora preocupados de lo que está pasando en la Cámara".
Durante la noche de ayer se vivió uno de los hechos más violentos, cuando los cerca de 400 manifestantes quemaron un barco de unos 20 metros de longitud, avaluada en unos 200 millones de pesos.