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Trasnoche ADN


Miembro de un club de tiro: "La policía no es la primera línea de defensa en un hogar"

El periodista Richard Jiménez recorrió el club de La Reina y conoció más sobre la cultura de las armas.

Miembro de un club de tiro:

Práctica en el club de tiro. Foto:

Richard Jiménez, ADN

El Club de Tiro La Reina cuenta con 107 socios en pocas semanas de funcionamiento. El espacio tiene 28 canchas automáticas de polígonos para disparar, la cuota anual es de 580 mil pesos y hay una cafetería a la que se puede ir con la familia, "con los hijos y los niños".

Alejandro Rockaford, director del espacio, explicó a ADN cuál es el objetivo del club y cómo un lugar como ese puede ser un espacio familiar.

"La idea es que aprendan a manipular correctamente un arma (…) si no tienes armas, lo más lógico es que primero aprendas a usarla para saber qué tipo de arma es la que más te acomoda, qué tipo de arma es para tus objetivos, ya sea por deporte, defensa, o ambos. Uno puede venir con los hijos, independiente de la edad, porque este lugar está alejado y separado del polígono de tiro", dijo.


 

Claudio Díaz es una de las personas que acude a practicar con regularidad. Publicista, diseñador, casado y con hijos, hace más de cinco años disparó contra un delincuente que entró a su casa. El intruso escapó y él y su familia, pese a haber repelido el atraco, quedaron igualmente choqueados por la experiencia.

Pero esa misma situación es la que ocupa Díaz para acusar de "cinismo e hipocresía" a las autoridades que se oponen al uso de armas de fuego por parte de civiles, fuera del ámbito deportivo.

"Muchos hablan en contra de las armas (…), nos niegan la posibilidad de la defensa. Todos los mandatarios se defienden con armas, sus escoltas van armados, los bancos proteger sus bienes, van todos armados. La pregunta es la siguiente, el dinero, los mandatarios, los políticos, ¿valen más que tu familia?", se cuestionó.  

"La policía no es la primera línea de defensa en un hogar. La primera línea de defensa son los dueños de casa. Es igual que es un extintor. Tienes un extintor, porque si hay un amago de fuego lo primero que haces es actuar tú", agregó.   


 

Adriana Reboledo, uruguaya con 26 años de residencia en Chile, es otra de las socias que practica en el club y se preocupa de educar a sus hijos en la cultura de las armas. "No han hecho el curso básico (…) pero saben pasar bala, cargar, pero no van a andar con el arma con el dedo dentro del disparador", contó.

"Mi hija grande, una vez dijo que si una vez entra alguien ella iría a buscar el arma, nosotros le aconsejamos que no, porque uno no sabe con quién se está enfrentando. Todavía es una niña chica (14 años), pero ella conoce y para ella no es prohibido ver un arma como para otras niñas", agregó.

Rockaford explica que, en su club, los menores de edad deben contar autorización notarial de ambos padres para poder practicar. Además, defendió la educación desde temprano respecto del uso de armas de fuego si la intención es tener una cerca. "Es mejor aprender a usar un arma. Hay que aprender a usarla, porque si no vas a ser un peligro público para ti y la gente que quiere proteger", dijo.

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