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La pelea por una herencia de $7 mil millones: testamentos y amantes de mentira

Gracias al buen ojo financiero, Luis Antonio Bravo acumuló un patrimonio en acciones, dinero y terrenos.

La pelea por una herencia de $7 mil millones: testamentos y amantes de mentira

Imagen de referencia. Foto: Agencia Uno

Durante su vida, gracias al buen ojo para las inversiones, Luis Antonio Bravo acumuló un patrimonio estimado en $7 mil millones. Falleció el 9 de diciembre de 2017 y, gracias a la ambición de un abogado, quedó al descubierto una trama por tratar de quedarse con la herencia.

Bravo nació en Pencahue, en 1931, y nunca conoció a su padre. Registrado bajo la antigua ley filia, figuraba sólo con madre. Bertina Bravo se llamaba la mujer. Por razones desconocidas, quedó al cuidado de unos tíos en Talca. Estudió y se tituló de ingeniero civil eléctrico. Trabajó en la siderúrgica Huachipato de Talcahuano y, tras a un despido masivo ocurrido hace tres décadas, recibió su indemnización correspondiente.

Casado con María Estrella desde 1960, usó el dinero para comprar acciones de una serie de empresas desvalorizadas. Una de ellas era Copec. Los años pasaron y se convirtió en millonario.

Al morir a los 86 años, en Concepción, no había ningún familiar directo en su compañía, pero contaba con más de diez propiedades en la región del Bío Bío, otras tantas en La Serena, $2 mil millones en depósitos a plazos del Banco de Chile, $500 millones en una cuenta bipersonal con María Estrella, más la serie de acciones en compañías como Enel.

De acuerdo con La Tercera, en abril de este año, el abogado José Ignacio Castillo Villagra presentó ante el Ministerio de Bienes Nacionales en Concepción una denuncia de herencia vacante por el caso de Bravo. De acuerdo con la ley, si no aparecen herederos, el fisco se queda con el dinero y entrega un 30 % del total a quien dio el aviso.

“Me había llegado información sobre este señor y fui al conservador de bienes raíces y corroboré que tenía muchas propiedades. Hasta un sexto grado de consanguineidad, hay herederos, pero yo no tengo conocimiento de nadie en esta condición. Ahora, han surgido en este tiempo desde testamentos falsos a un testamento privilegiado, de carácter oral, que es muy excepcional. Está pensado para alguien que se muere en un barco, por ejemplo, y no tiene acceso a un notario”, explica Castillo.

El testamento al que hace referencia Castillo fue presentado en tribunales en diciembre de 2017 por Gonzalo Camiruaga Pizarro, abogado que había estado trabajando en ordenar los bienes de Bravo. El documento fue "una gestión voluntaria de otorgamiento de testamento privilegiado" que establecía que el difunto, en sus últimos días con vida había decidido repartir su fortuna, algo que nunca había considerado en su existencia.

El texto fue rechazado en primera instancia y validado luego por la Corte de Apelaciones. En e´l se narra que que Bravo, al mediodía del 6 de diciembre de 2017, internado en el Sanatorio Alemán de Concepción, pero “en su sano juicio, había afirmado ante los testigos Fred Rudnick de Wingard, Abelardo Eleodoro González Alvarado y Javier Andrés Guerrero Mena (viejos amigos) , que deseaba que “todos sus bienes fueran distribuidos en partes iguales” entre Nélida del Carmen López Ramírez, Alejandro Piñeyro, Pedro Rivera, Pedro Cáceres y Octavia Dinelli.

Nélida fue su asesora del hogar durante los últimos cuarenta años y compartía residencia con Bravo. Los otros supuestos herederos son familiares de María Estrella, la esposa de Bravo.

En esta historia, en un momento apareció el nombre de Rosa Pérez Verdugo, quien este año tramitó la posesión efectiva de una antigua sucesión de Bravo. Según su versión, en el año 2000, con 68 años, el ingeniero había realizado en secreto un escrito ante el notario Sergio Rodríguez Garcés, en Santiago, en el que nombraba dos herederas: su esposa y su amante. Si una de ellas fallecía, la otra se quedaba con todo.

“En caso que una cualquiera de mis herederas no me sobreviva, quedará automáticamente heredera universal doña María Estrella del Rosario Cáceres Lillo y/o doña Rosa Ester Pérez Verdugo, ésta última con quien he mantenido una relación extramarital por aproximadamente diez maravillosos años a la fecha, en que ha sido mi compañía en discreto amor, conociendo mi realidad de pareja, siendo mi silenciosa amante y compañera, no exigiéndome más que nuestros pequeños tiempos, en un amor puro y sin condiciones; además, ha sido mi confidente, la persona con quien he podido compartir mis mejores años de felicidad. Espero que mi cónyuge entienda esta decisión y si me sobrevive me perdone por el engaño que he cometido, pero deberá comprender que ésta es mi última voluntad”, dice el documento.

Sin embargo, el texto es un testamento otorgado por otra persona, Livio Scamperle Musina y la falsa amante de Bravo no aparece mencionado en él.

En medio de las investigaciones, apareció un antecedente que complica todo aún más. En los archivos del Registro Civil, la amdre de Bravo no figura como difunta por lo que, en el papel, es la heredera de los siete mil millones. Sin la confirmación de su fallecimiento, no se puede repartir el dinero.

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