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Depredadores sexuales en nombre de Dios

Impactantes testimonios denuncian redes de protección en los Hermanos Maristas.

Mirna Schindler, ADN

Fueron los últimos en reunirse con el arzobispo de Malta en la sede del Episcopado. Antes que Charles Scicluna dejara el país, dos exalumnos del Instituto Alonso de Ercilla decidieron contar su verdad ante el investigador eclesiástico.

No sólo relataron los crudos episodios de abusos que vivieron a manos de integrantes de la Congregación de los Hermanos Maristas durante su enseñanza básica y media, en los 70. También contaron cómo tres sacerdotes influyentes de la Iglesia Católica, Miguel Ortega, Cristián Precht y Alfredo Soiza-Piñeyro, formaron parte de ese mismo círculo de abuso sexual reiterado contra niños y jóvenes.

En medio de las relevaciones de las víctimas de la congregación de los Hermanos Maristas, el médico Jaime Concha y el corredor de propiedades Jorge Franco, ambos hoy de 55 años, decidieron dar a conocer públicamente lo que en privado le confiaron al obispo de Malta. Son hechos con escenas escabrosas que quedaron grabadas en sus memorias.

En una extensa entrevista, estos exalumnos del Instituto Alonso de Ercilla se atrevieron a contar a Radio ADN la brutalidad de los ataques sexuales a los que fueron sometidos, mientras tenían entre 10 y 16 años de edad.

Además, responsabilizaron al actual rector del colegio Alonso de Ercilla, Jesús Pérez, asegurando que él fue un "facilitador" de niños y jóvenes para los sacerdotes diocesanos que visitaban el colegio frecuentemente, y que abusaron de ellos y de otros compañeros del establecimiento.


 

Jorge Franco cursaba segundo medio cuando fue atacado por primera vez. Su depredador sexual, dice, fue el sacerdote capuchino Sergio Uribe, quien se desempeñaba como capellán del colegio y era quien confesaba a los alumnos todas las semanas.  "Aprovechándose de un problema que yo tenía con mi papá, me llevó a su dormitorio para supuestamente ayudarme y ahí me obligó a practicarle sexo oral. Él me hizo sentir que el pecador era yo", recordó aún con dolor.

Jaime Concha tenía 10 años cuando, según su testimonio, fue abusado por el hermano marista José Monasterio. Más tarde caería en manos de su segundo depredador, a quien él identifica como el hermano Abel Pérez. Luego de concretar el abuso, rememoró Jaime, "el hermano me dice que Dios ya perdonó mi pecado". En otro momento, cuando vuelve a abusar de él, Jaime aseguró que le dijo: "Me hiciste pecar nuevamente. Pero ándate tranquilo, porque Dios ya te perdonó".

Sin embargo, las denuncias de Jaime Concha y Jorge Franco no se detienen ahí. Ambos afirmaron haber sido testigos de cómo los sacerdotes Miguel Ortega, Cristián Precht y Alfredo Soisa-Piñeyro también fueron protagonistas de hechos de abuso sexual.

Apenas tenían 13 años cuando Ortega y Precht los invitaron a un examen vocacional, en dependencias del colegio Alonso de Ercilla. Dijeron que fue el actual rector, Jesús Pérez, quien los conminó a participar. Para esa suerte de rito vocacional debían desnudarse y vestir una túnica. Tenían que entrar individualmente. El primer turno fue de Jorge Franco y lo que ahí pasó lo dejó absolutamente choqueado. "Salí despavorido. Había algo extraño", dijo.

Por entonces, Miguel Ortega ejercía el cargo de Vicario de la Pastoral Juvenil, y alcanzada la democracia, cumplió funciones en La Moneda como capellán durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Jaime Concha aseguró que Miguel Ortega "tenía comportamientos completamente inadecuados" y relató los episodios que le tocó vivir directamente y presenciar.


Miguel Ortega

 

Comentó que Cristián Precht "era mi mayor héroe", pero señaló que todo se derrumbó cuando un día lo llevó a su oficina y el sacerdote, aseguró, abusó de él. "Yo soy testigo de lo que hicieron Miguel Ortega y Cristián Precht", sentenció categóricamente Jaime.

Cristián Precht se desempeñó durante los años 1976 y 1979 como Vicario de la Solidaridad y fue ampliamente reconocido por su contribución a la defensa de los derechos humanos en dictadura. Pero en 2012 fue condenado canónicamente "por conductas abusivas con menores y mayores de edad", impidiéndole ejercer el sacerdocio durante 5 años, sentencia que cumplió en diciembre pasado. Pese a esto, el prelado siempre ha declarado ser inocente de los cargos.


Cristián Precht

 

Otro sacerdote que rondó en la vida de estos exalumnos del Instituto Alonso de Ercilla fue Alfredo Soisa-Piñeyro. Ambos afirmaron haber sido testigos de los abusos del prelado. "Yo rescaté a Jorge de Soisa-Piñeyro. Yo vi cómo manoseaba a mis compañeros y cómo se llevaba a algunos a la Pajarera", reseñó Jaime Concha.

El exsacerdote Soisa-Piñeyro alcanzó notoriedad pública cuando en 1987 actuó como mediador en el secuestro, por una fracción del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, del coronel de Ejército Carlos Carreño.

En 2013, el Arzobispado de Santiago confirmó que Alfredo-Soiza-Piñeyro dejó de ejercer el ministerio sacerdotal, tras las indagaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La denuncia se envió al Vaticano por considerarla verosímil.

Tanto Jorge Franco como Jaime Concha han tenido hondas repercusiones en sus vidas, como consecuencia de los abusos a los que fueron sometidos durante su infancia y adolescencia. "El abuso es un tatuaje en el alma, que no desaparece jamás", concluyó con tristeza el médico Jaime Concha.

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