Los autores del atentado tenían la intención de causar el mayor daño posible: Doce muertos y más de 70 heridos, 30 de ellos policías y varias decenas en estado grave, es el saldo de una acción terrorista en Tumaco, un humilde municipio sobre el litoral Pacífico, en el sureño departamento de Nariño, Colombia.
Con los primeros indicios, la Policía señaló a la guerrilla de las FARC. "Este ataque es una expresión de cobardía de las FARC", sentenció el general Rodolfo Palomino, director de Seguridad Ciudadana. Con más información, el presidente Juan Manuel Santos fue enfático y dijo que el atentado es una "demostración de desespero" de este grupo ilegal ante la implacable persecución a la que está siendo sometido.
El general Palomino dijo que todos los indicios apuntan a que el atentado fue obra de la columna móvil Daniel Aldana, una guerrilla que había causado una desazón general al anunciar que por ahora no iba a liberar a seis policías secuestrados desde hace una década como lo había prometido en varios comunicados. Otras fuentes de inteligencia afirmaron no tener dudas de que "la criminal matanza fue obra del Frente 29 de las FARC". En igual sentido se pronunció el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras: "Resulta contradictorio que tengan un gesto humanitario, que tampoco han concretado, y luego colocan una bomba que no tiene nada de estratégico ni militar, porque la mayoría de personas a las que han herido o matado son gente humilde".
Sin embargo, en esta área también se presentaron otras acciones violentas ejecutadas por poderosas bandas de narcos que se pelean a muerte el control de las rutas ilegales para el transporte de la droga.
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