Más de tres días después de la desaparición del periodista francés Roméo Langlois durante un enfrentamiento entre el Ejército colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el Caquetá, sur del país, el Gobierno colombiano solo ha podido confirmar que el reportero está herido y que tiene “claros indicios” de que está retenido por las FARC, según ha afirmado este lunes el presidente Juan Manuel Santos, que exigió a la guerrilla que lo deje en libertad de inmediato.
Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa colombiano, precisó ayer que las Fuerzas Armadas no saben exactamente dónde está Roméo Langlois, pero “en el momento en que nos enteremos, eso implicaría unas decisiones y hablaríamos con el Gobierno francés para un rescate militar”.
Langlois, un experimentado reportero de 35 años que lleva más de una década viviendo en Colombia, acompañaba a un batallón del Ejército de ese país para hacer un reportaje sobre la lucha contra las drogas cuando se produjo el ataque de la guerrilla.
El ministro ha mantenido informado sobre los hechos al Gobierno de Nicolás Sarkozy. El canciller francés, Alain Juppé, quien el domingo había confirmado que Langlois estaba prisionero de las FARC, ha aclarado este lunes que “pese a que no ha habido reivindicación formal de su secuestro, consideramos, de acuerdo con las autoridades colombianas, que nuestro compatriota está muy probablemente en manos de las FARC”.
De acuerdo con el Ejército, durante los combates del pasado sábado en una zona selvática conocida como La Unión Peneya, en el municipio de La Montañita (Caquetá), los guerrilleros no estaban uniformados, sino vestidos con sudaderas y camisetas blancas, y disparaban desde las casas de los campesinos. Durante los enfrentamientos murieron tres militares y un policía.