Una veintena de personas murieron en El Cairo cuando grupos de matones cargaron contra un grupo de manifestantes islamistas que protestan desde hace días a las puertas del Ministerio de Defensa tras la inhabilitación del principal candidato salafista a la presidencia de Egipto. Reclaman también que los militares abandonen el poder, acontecimiento previsto para finales de junio, una vez celebradas las elecciones, que en primera vuelta se celebrarán el 23 y 24 de mayo.
Las protestas en la plaza de Tahrir son cada vez más esporádicas y menos pobladas, pero los brotes de indignación por la actuación de la junta militar que gobierna Egipto desde el derrocamiento, en febrero de 2011, del presidente Hosni Mubarak son una constante. Los manifestantes acusaron a las autoridades de emplear a matones vestidos de civil (baltaguiya) para reprimir la manifestación, una táctica que se empleó mucho durante los 18 días de revuelta que pusieron fin al régimen de Mubarak. Al menos un centenar de personas resultaron heridas en los enfrentamiento del miércoles.
No es el primer incidente de esta naturaleza en el distrito cairota de Abasiya, donde se ubica el Ministerio de Defensa. El pasado 29 de abril, uno de los manifestantes resultó también muerto a manos de la policía. Esta mañana, según testigos citados por la agencia Reuters, los salafistas —alrededor de unos 600— y los matones se enzarzaron en una batalla campal. El diario Al Ahram, citando a testigos, informó que los agresores dispararon contra los manifestantes perdigones, piedras y cócteles mólotov. Vecinos del barrio de Abasiya aseguraron que se oyeron disparos de armas de fuego.
El detonante de esta manifestación fue la inhabilitación de Hazem Abu Ismail, el candidato del partido salafista Al Nur, que obtuvo casi un 25% de los escaños en los comicios legislativos celebrados el pasado invierno (los Hermanos Musulmanes consiguieron un 43% de los escaños). Abu Ismail fue descalificado porque su madre adquirió, según la comisión electoral, la nacionalidad de Estados Unidos. La legislación egipcia prohíbe presentarse a cualquier candidato si uno de sus padres se hizo nacional de otro país.
Los disturbios tuvieron consecuencias políticas inmediatas. Abdel Moneim Abul Futúh —un ex dirigente de los Hermanos Musulmanes que abandonó la organización hace un año porque el movimiento se negaba entonces a presentar un candidato (ahora dio marcha atrás)— suspendió todos los actos de campaña.