Aumenta la tensión en Paraguay. Tras la destitución del ex presidente Fernando Lugo por el Senado el pasado viernes, el temido baño de sangre que muchos presentían en Asunción no se produjo. Los escasos 5.000 manifestantes que se habían congregado bajo la vigilancia de francotiradores en la plaza del Congreso volvieron a sus casas. Pero sus seguidores regresaron a las calles y se organizaron bajo un Frente Nacional para la Defensa de la Democracia. El ex obispo Fernando Lugo convocó a diez de su ex ministros para activar una especie de Gobierno paralelo y al día siguiente anunció que recorrerá el país para explicar cómo fue destituido.
Mientras tanto, en Washington se reunió de forma extraordinaria y durante cuatro horas el consejo permanente de la
Organización de Estados Americanos (OEA) para estudiar la posible adopción de medidas. Finalmente, el secretario general del organismo, José Miguel Insulza, anunció que
enviará una misión especial a Paraguay y otros países de la región para evaluar la crisis política e informar después al Consejo Permanente del organismo para que tome medidas. El envío de la misión logró el respaldo de 25 delegaciones, entre ellas las de EE.UU, Colombia, México y Chile, pero no consiguió el apoyo de Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Venezuela, que pedían la convocatoria inmediata de una Asamblea General extraordinaria.
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Me voy a preparar para informar a este Consejo Permanente sobre la situación en Paraguay, y voy a ir también a otros países", dijo Insulza pero no precisó si viajará personalmente o enviará a "una delegación", en una visita que se producirá "probablemente este fin de semana". El secretario general expresó su voluntad de reunirse con el presidente destituido, Fernando Lugo, y con parlamentarios del país, para "
tratar de tener una evaluación de lo que pasó". Insulza recordó que la convocatoria de una Asamblea General, que podría decidir incluso la suspensión de Paraguay de la OEA como ocurrió con Honduras en 2009 tras el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, no puede hacerse sin una misión previa al país y un informe al Consejo Permanente.
La resistencia de los partidarios de Lugo comenzó el mismo viernes frente a la sede de la
Televisión Pública, en la calle Alberdi, después de que un representante del nuevo Gobierno se presentara allí para cortar la emisión. Los responsables del canal se negaron y el nuevo Gobierno cortó el suministro eléctrico. Al rato, los trabajadores de la emisora conseguían restablecer la corriente. Cientos de seguidores de Lugo fueron llegando frente a la sede del canal para expresar su apoyo y con un micrófono se les iba dando la oportunidad de dirigirse a todo el país. Ahora, cada mañana queda un pequeño núcleo en guardia y por la noche se vuelven a congregar cada vez más gente. El lunes alcanzaron la cifra de cinco mil. El nuevo Gobierno pretende manejar la situación con más tacto del que demostró el viernes para evitar mayores altercados.
A las organizaciones estudiantiles que iniciaron la protesta se les unieron campesinos procedentes de otras regiones. Cada noche toman la palabra ex ministros, profesores, campesinos, niños o amas de casas. Mientras las principales empresas de comunicación se mostraron a favor del juicio político que destituyó a Lugo en 24 horas, el canal público se convirtió en el
único medio masivo en el que pueden expresarse los partidarios de Lugo.
Por su parte, los partidarios de Federico Franco en Asunción también comenzaron a concentrarse en la plaza del Congreso y convocaron para este miércoles una manifestación de apoyo al nuevo presidente. Franco declaró que su prioridad en estos momentos es
evitar la guerra civil.