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Los otros rusos envenenados en Gran Bretaña

El caso de Sergei Skripal no es el único ocurrido en suelo británico.

Los otros rusos envenenados en Gran Bretaña

Perepilichnyy. Foto:

Catalina Farías, ADN

Esta semana la policía británica confirmaba lo que muchos sospechaban: el exespía ruso, Sergei Skripal (66), junto con su hija Yulia Skripal (33) fueron envenenados deliberadamente con un gas nervioso. Una noticia que conmocionó a Inglaterra y el mundo y que tensionó las relaciones entre el Gobierno británico y Rusia.

Skripal, fue condenado en el año 2006 a 13 años de cárcel por alta traición, luego de revelar, al servicio de inteligencia británica, las identidades de otros agentes rusos que estaban trabajando en Europa. En julio del 2010 logró ser liberado en un "intercambio de espías" entre Rusia y Estados Unidos, y desde ahí mantuvo un bajo perfil durante ocho años.

El domingo mientras se encontraba paseando con su hija por un centro comercial al sur de Inglaterra, ambos fueron expuestos a una sustancia desconocida, quedando en estado crítico e internados desde esa fecha. Según reveló la policía, los análisis confirmaron que se trataba de gas sarín o VX, toxinas consideradas como armas de destrucción masiva por la Organización de las Naciones Unidas, cuya fabricación está prohibida.

Un caso en el que se sospecha que el Kremlin está detrás, ya que recuerda a otros asesinatos de exespías rusos que fueron envenenados en suelo británico y tensionaron  las relaciones diplomáticas entre ambos países.

 

Alexander Litvinenko

Fue uno de los casos más conocidos en el mundo. Envenado con polonio 210, las autoridades británicas aseguran que fue asesinado por agentes del servicio ruso. El juez a cargo de la investigación, Sir Robert Owen, declaró en su oportunidad que "hay indicios que permiten concluir que fue asesinado por agentes de los servicios de inteligencia ruso en una operación, probablemente aprobada por el presidente Putin". Acusaciones que hasta el día de hoy niega el Kremlin.

El miércoles 1 de noviembre del año 2006, Alexander Litvinenko iba camino al Hotel Millenium, en Londres, a reunirse con unos ex colegas de la inteligencia Rusia. Dos días después ingresó al hospital con vómitos y mucho dolor, asegurando que había sido envenenado.

Se le había caído todo el pelo y a pesar de mostrar signos de envenenamiento radiactivo, los resultados fueron negativos. El hombre siguió empeorando, su nivel de glóbulos blancos estaba muy bajo, su sistema inmune había sido destruido y sus órganos vitales comenzaron a ser destruidos.

Luego de un examen de orina y tras 18 días internado en el hospital, descubrieron que Litvinenko había consumido polonio 210, componente altamente tóxico y radiactivo que se utilizaba en las bombas nucleares. Se caracteriza por ser muy difícil de identificar lo que lo convierte en una sustancia mortal.

Murió el 23 de noviembre y el Servicio de Inteligencia Británico, concluyó que Litvinenko fue asesinado por el Kremlin, luego que este inculpara a Putin de estar detrás del ataque terrorista en septiembre de 1999 en Moscú y acusarlo de pedofilia.


 

 

Alexander Perepilichnyy

Es otra de las muertes en la que la policía británica afirma que participó Rusia. Su nombre se hizo conocido luego que en el año 2012 fuera encontrado tirado en la calle con sus signos vitales muy débiles. A pesar de los primeros auxilios el hombre murió a los pocos minutos de haber sido encontrado.

Perepilichnyy, un ex banquero ruso exiliado en Reino Unido, hizo su fortuna supuestamente ayudando a personas vinculadas con el gobierno ruso para lavado de dinero.  En el año 2010 se refugió en Reino Unido y empezó a colaborar con las autoridades británicas, proporcionando pruebas de fraude contra los funcionarios de hacienda del Kremlin.

Dos años después de su muerte, unos nuevos estudios realizados, revelaron que se encontró rastros en su estómago de una rara y mortal planta conocida como gelsemium o hierba rompecorazones. La ingesta de esta plantea es tóxica y puede causar arritmia cardíaca.

 

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