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Investigan a policía que actuó de periodista por 10 años para espiar a organizaciones sociales

Américo Balbuena prestó declaración ante la justicia a cinco años de ser descubierto.

Investigan a policía que actuó de periodista por 10 años para espiar a organizaciones sociales

Américo Balbuena

Trabajaba como periodista colaborador de la Agencia Rodolfo Walsh, una agrupación de voluntarios que difunden noticias vinculadas a organizaciones sociales, sindicales y políticas. En realidad era un espía infiltrado de la Policía Federal de Argentina. El oficial mayor de inteligencia Américo Balbuena fue descubierto hace cinco años, pero recién ahora prestó declaración ante los tribunales de justicia.

El rol de agente infiltrado era espiar a dirigentes sociales, sindicalistas, voceros estudiantiles y personas vinculadas a organizaciones de defensa de los derechos humanos. Lo cumplió durante 10 años. El abogado querellante Matías Aufieri aseguró a Página 12 que "si lo de Balbuena allí no era inteligencia, ¿cómo puede haberse mantenido como oficial mayor durante más de una década si no hacía otra cosa".

La diputada Myriam Bregman (PTS/FIT) comenta que "cuando la verdad salió a la luz, la Policía Federal le abrió un sumario interno pero no se investigó nada, salvo a las organizaciones ya espiadas por Balbuena (…) como si quisieran enviar el mensaje que sólo saben investigar a las organizaciones políticas y que no dejarán de hacerlo". La parlamentaria y la ong Encuentro Memoria Verdad y Justicia son los denunciantes.

Aufieri agrega que "el sumario fue una farsa, y hasta hoy la Policía Federal sigue sin informar la totalidad de los superiores que (Balbuena) tuvo a lo largo de su carrera". Le decían el Pelado y lo conocían todos. Era el primero en llegar y al finalizar se quedaba preguntaba sobre quién financiaba a organizaciones o cuál sería la próxima iniciativa. Entrevistaba a dirigentes y conocía los movimientos de las organizaciones.

El abogado Eduardo Soares confirmó en mayo de 2013 que Balbuena trabajaba para Inteligencia de la Policía Federal (los llamados Plumas). La ley orgánica de esa agencia data desde la dictadura de Juan Carlos Onganía. Ante el juez federal Sergio Torres, Balbuena se amparó en el decreto que establece que los agentes de inteligencia están obligados a tener otro empleo.

El espía aseguró que su actividad en la agencia no era un empleo remunerado y frente a sus compañeros de trabajo decía que se mantenía como corredor de la maderera de un cuñado. "Así tenía una cortina de humo y no necesitaba infiltrarse realmente en otro empleo", dijo Aufieri. Un proyecto de los diputados Bregman y Nicolás del Caño busca eliminar toda normativa que ampara el espionaje, pero duerme en el Congreso.

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