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Familiares de víctimas del terremoto: "No nos vamos a ir hasta que saquen a la última persona"

En la escuela Enrique Rebsamen están registrados 347 niños, 27 profesores y otros trabajadores de intendencia.

Familiares de víctimas del terremoto:

Terremoto en México. Foto: Getty Images

"Faltan gatos hidráulicos, extintores, flexómetros, discos de corte de siete pulgadas… carretillas para levantar el escombro", gritaba una mujer a la gente que se había acercado a auxiliar en una de las tragedias que más conmueven a los mexicanos. La escuela Enrique Rebsamen se desplomó atrapando a decenas de niños bajo los escombros. Hasta el momento han fallecido allí 32 menores y cinco adultos.

En la escuela están registrados 347 niños: 32 de preescolar, 185 en básica y 130 en secundaria, además de 27 maestros y otros trabajadores de la intendencia. Nadie sabe cuánta gente se encontraba al momento del sismo. El edificio albergaba, en su parte más alta, la casa de la directora. En la segunda planta las oficinas de la dirección y en la primera la zona donde los niños esperaban a sus padres. "No estábamos preparados para esto… la ayuda tardó mucho en llegar", contaba Malena Ruiz, una vecina.

 

"Pasaron cuatro segundos desde que sonó la alarma y la escuela se cayó", cuenta a El País un estudiante de secundaria que pide omitir su nombre y agrega que "me siento muy triste por los que siguen atrapados. Siento el dolor de los papás que han perdido a sus hijos, pero yo me siento muy afortunado porque salí vivo". Los primeros rescatistas en llegar a la zona fueron ciudadanos. Jóvenes estudiantes de una escuela de la Universidad Nacional Autónoma de México. La Armada llegó una hora después.

Las autoridades montaron sobre las canchas de baloncesto carpas donde colocan los cuerpos hallados entre los escombros. Los familiares con desparecidos esperaban noticias al otro lado de la calle. Nadie quería hacer ese camino. La familia de Reina Dávila, otra empleada de la escuela, dormía en el piso. Su hermano no tenía noticias de ella desde la tarde del martes: "No nos vamos a ir hasta que saquen a la última persona". La esperanza sale a flote entre las ruinas de la escuela.

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