El proceso judicial contra el cerebro del 11-S, Jalid Sheij Mohamed, de 47 años, ha echado finalmente a andar en un tribunal militar en la base de Guantánamo (Cuba). Será la primera vez que Mohamed, al que el público solo conoce por la foto de su captura, en la que aparece un individuo desaliñado, con una camiseta blanca sucia y con su denso bigote sobre un barba de varios días sin afeitar, escuche los cargos a los que se enfrenta.
Once años después del 11-S, nueve después de su captura y seis años desde que fue transferido a Guantánamo desde una cárcel secreta de la CIA en el extranjero –donde se le sometió a waterboarding (asfixia simulada) hasta 183 veces-, el rostro de quien se define como el autor intelectual de los ataques terroristas del 11 de Septiembre fue visto por un grupo reducido de gente, los periodistas acreditados para ello y que siguieron la lectura de los cargos en una base militar a las afueras de Washington y algunos familiares que hicieron lo mismo en bases (seis en total) y el penal de Guantánamo. Para los familiares de las víctimas que estén presentes en la vista, que se seguirá por circuito cerrado de televisión, supondrá una catarsis.
Junto a Mohamed se le leerán los cargos a otros cuatro hombres acusados de planear los ataques de Nueva York, Washington y Pensilvania. Walid Bin Attash; Ramzi Binalshibh; Ali Abdul Aziz Ali; Mustafá Ahmed Al Hawsawi y Mohamed enfrentan en consejo de guerra cargos por conspiración, actos de terrorismo, secuestro de aviones, homicidio premeditado en violación de las leyes de guerra, ataques a no combatientes, destrucción de bienes civiles, daños físicos intencionados y destrucción de propiedades.
La lectura de los cargos es el pistoletazo de salida de un juicio largo tiempo esperado pero que aún tardará en concretarse al menos otro año. Los cinco acusados están recluidos en una sección de Guantánamo bajo estrictas medidas de seguridad, tanto es así que la ubicación exacta es mantenida en secreto, y es una prisión dentro de la prisión que se conoce como Camp Seven.