El presidente sirio, Bachar el Asad, conmemoró este miércoles el día de las fuerzas Armadas con un mensaje a través de un comunicado en el que asegura que la batalla en curso determinará el destino del país. "El destino de nuestro pueblo y nuestro nación; el pasado, el presente y el futuro depende de esta batalla", asegura el presidente en el mensaje publicado en la revista del ejército. El Asad añadió que los soldados son los depositarios de los "valores del pueblo".
El autócrata no compareció en público. No habla ante audiencia alguna desde antes del pasado 18 de julio, cuando un atentado terminó con la vida de la cúpula militar en una sede del ejército en Damasco. Solo se le ha visto en actos oficiales en televisión. Y en Alepo la batalla continúa.
Mientras la artillería pesada del Ejército sirio destruye la ciudad con aviones, helicópteros y tanques, la batalla decisiva por el control de la ciudad va tomando cada vez más la forma de una guerra de guerrillas. Calle a calle, los dos bandos enfrentados tratan de obtener un territorio donde no hay frentes claros, y donde los disparos de los francotiradores hacen que la ciudad, el principal centro económico de Siria, sea en muchos de sus barrios una urbe fantasma que se desangra de forma lenta.
Lo que parece evidente es que el Ejército está topándose en Alepo con fiera resistencia, y que tras 10 días de lucha, no ha sido capaz de recuperar la ciudad, algo bastante diferente a lo sucedido a partir del 18 de julio en Damasco, cuando los insurgentes lanzaron una ofensiva que fue repelida en pocas jornadas. De todos modos, algunos comandantes rebeldes dicen que la conquista de la ciudad es cuestión de días, no de semanas.