La Junta Militar egipcia se atrincheró en su posición al asegurar que no piensa cancelar el decreto constitucional emitido hace cinco días y que consolida su poder, porque creen que es “necesario” en este momento. Islamistas y revolucionarios lo consideraron un “golpe de estado blando” y se concentraron en protesta en la plaza de Tahrir. En un comunicado difundido por la televisión estatal, los militares criticaron a los dos candidatos que cantan victoria electoral antes de que la comisión electoral se pronuncie sobre los resultados de las presidenciales. El ejército señaló que los ciudadanos tienen libertad para manifestarse, siempre y cuando no afecte la vida diaria del país.
La marea islamista tomó Tahrir más temprano. En día de oración y de protestas, como manda la tradición revolucionaria. El tráfico se cortó enseguida y empezaron los cánticos y las arengas de Hermanos Musulmanes y salafistas, en contra de la Junta militar.
Después del comunicado de la Junta Militar, el candidato de la Hermandad, Mohamed Morsi, manifestó que mantendrán su protesta contra el recorte de poderes, e instó a que se conozcan los resultados electorales. El domingo, la Junta Militar emitió una declaración constitucional, que enmendaba un texto anterior y que dejaba el poder legislativo en su poder tras la disolución del parlamento elegido libremente y dominado por las fuerzas islamistas.
Los egipcios se congregaron por cuarto día consecutivo para protestar contra la consolidación del poder de una cúpula militar que se comprometió a entregar el testigo al nuevo presidente antes del 1 de julio. Seguidores de los Hermanos Musulmanes y salafistas han vuelto asegurar que no se piensan mover de Tahrir hasta que los militares no devuelvan al futuro presidente sus atribuciones.