Fue una victoria absoluta, incluso mayor de la esperada. El Gobierno de Cristina Fernández consiguió que la Cámara de Diputados aprobase por 207 a favor y solo 32 en contra la expropiación del 51% de las acciones pertenecientes a Repsol en YPF.
A partir de ahora, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, podrá esgrimir en cualquier foro de la comunidad internacional que la expropiación que decretó sobre el 51% de las acciones de Repsol en YPF goza del respaldo de la mayor parte de la oposición argentina. En el Senado, el proyecto de ley había sido aprobado el 25 de abril con 63 votos a favor, cuatro abstenciones, dos ausencias y solo tres en contra.
El triunfo del Gobierno ya se daba por contado. El Gobierno quiso revestir la ocasión con aires de acontecimiento histórico y festivo. Invitó a los palcos del Congreso a gobernadores, alcaldes, fundadoras del movimiento Madres de Plaza de Mayo, filósofos y artistas afines. Fuera del recinto, las juventudes peronistas también se dieron cita para conmemorar la sanción de la ley con cánticos peronistas y fuegos artificiales. La votación puso fin al proceso iniciado el 16 de abril, cuando la presidenta ordenó la intervención de YPF.
Durante las decenas de intervenciones de los diputados, casi todos daban por sentado que Repsol "vació" YPF, que practicó una política de "depredación" de las reservas, que no invirtió en explorar nuevos pozos, que solo se preocupó de repartir beneficios entre sus accionistas. Los pocos diputados que criticaron la expropiación no lo hacían porque alabasen la gestión de Repsol sino porque consideraban que el Gobierno fue cómplice de ese "vaciamiento" o porque consideraban que había fallado el método y las formas.