Miles de estudiantes se manifestaron, el martes por la tarde, en las calles de Valencia en protesta por la actuación policial. Muchos de ellos esgrimían libros, otros apuntes, algunos simplemente folios en blanco. Eran sus armas. A diferencia de jornadas anteriores, la presencia policial era prácticamente inexistente, apenas policía local para controlar el tráfico; las jornadas pasadas dejaron un saldo de 43 estudiantes detenidos, 12 de ellos con cargos.
Antes de desplazarse hasta la Delegación del Gobierno, alumnos, profesores y padres se concentraron en el Lluís Vives donde se leyó un comunicado, denunciando que habían sido tratados por la policía como unos “terroristas” y se ratificaron en su protesta unitaria contra los recortes en la educación pública. Denunciaron “la violencia ilógica y desproporcionada” de las fuerzas del orden.
Los manifestantes se trasladaron más tarde hasta la sede del PP en la calle Quart donde corearon lemas como “Menos policía y más educación”, “El pueblo unido, jamás será vencido”, “De tanta gaviota, hasta las pelotas”. En Madrid fueron más de 3.000 los que se concentraron en la Puerta del Sol.
No quieren un sistema educativo que cerró el ejercicio de 2011 en números rojos, que amaneció el 5 de enero de 2012 con un decreto de recortes salariales para todos los funcionarios de la Generalitat y ha padecido cortes de luz y de calefacción por no poder pagar las facturas. “Estamos aquí para proteger a los estudiantes, si hace falta”, decía Pau Martínez, joven cineasta que acudió puntual desde las tres la tarde: “Me parece escandaloso lo que pasó el lunes”.
Las críticas al Consell incluyeron al presidente Alberto Fabra. Pablo La Parra, estudiante del instituto público María Enríquez de Gandia, que acababa de recibir de manos del presidente el “reconocimiento académico de la Generalitat al mejor expediente”, le lanzó un duro dardo. Acompañado de sus padres, ambos catedráticos, que compartieron su indignación, preguntó: “¿Cómo puede el presidente justificar que golpeen a estudiantes y después defender su política educativa en la entrega de los reconocimientos?”. El joven consideró que “Fabra había instrumentalizado el acto para presumir de su política educativa, que ha creado una crisis sin precedentes en la Comunidad Valenciana”. “Alex, con 12 años, ya sabe qué es la injusticia. Nunca antes habían cargado contra los niños”, aseguraba con impotencia Josevi Plaza, padre de este alumno del Lluís Vives.
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