Fernando Lugo, el primer político de izquierdas que accedió a la presidencia de Paraguay tras 61 años de gobierno del Partido Colorado, está al borde de la destitución. Tras perder el apoyo de sus aliados políticos a causa de un episodio de violencia que terminó hace una semana con la vida de siete policías y nueve campesinos, la Cámara de Diputados aprobó este jueves emprender un “juicio político”, contra Lugo.
Mediante este proceso, contemplado en la Constitución de Paraguay, el Senado se convierte en tribunal y podría dictaminar la destitución del presidente en un plazo de 24 horas a partir de una acusación formulada en la Cámara baja. Es decir, la destitución de Lugo como presidente puede ser efectiva este mismo viernes. La ley establece que el proceso ha de iniciarse solo tras una acusación formulada por la Cámara de Diputados que debe ser aprobada por mayoría de dos tercios, es decir, por 54 de los 80 diputados. Fueron 76 los diputados que ayer votaron contra el presidente. Tres se encontraban ausentes y solo uno lo apoyó.
Tras conocer la votación, Lugo declaró desde el Palacio Presidencial que no pensaba dimitir. Pensaba someterse al juicio, a sabiendas de que el fallo supondría su destitución. En un mensaje televisado afirmó que, mediante “medios políticos”, se estaba tratando de “robar la soberanía” que expresaron los ciudadanos en 2008 en las urnas. Varias formaciones progresistas respondieron a este llamamiento anunciando que trasladarían en camiones a cientos de campesinos hacia la capital para tratar de evitar el juicio contra Lugo.