Al menos siete personas fallecieron en un tiroteo en un templo Sij cerca de Milwaukee, en el Estado de Wisconsin. El autor de los disparos, que resultó muerto tras un enfrentamiento con uno de los agentes de policía, asesinó a cuatro personas dentro del templo y a otras dos en el estacionamiento contiguo, según
informa el diario local The Milwaukee Journal Sentinel.
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El agente recibió varios impactos de bala pero el autor de los disparos resultó muerto”, declaró el jefe de policía de la localidad, Bradley Wentlandt, quien no podía confirmar por el momento si había más de una persona implicada en el asalto, como denunciaron algunas víctimas. El incidente tuvo lugar en la localidad de Oak Creek, al sur de Milwaukee.
Según las autoridades, el sospechoso se adentró en el recinto cerca de las 10.30, hora local, cuando se celebraba el rezo. El autor de los disparos abrió fuego contra los fieles, provocando otros tres heridos, entre los que estaría también el presidente del templo. Los tres fueron trasladados a hospitales cercanos en condiciones críticas.
Wentlandt añadió que los agentes que respondieron al incidente se encontraron una situación caótica y trataron de desalojar a las personas que no habían resultado heridas. El primer agente en responder, un militar veterano con 20 años de experiencia y “
un oficial de táctica con un gran historial”, según la policía, fue el que intercambió varios disparos con el sospechoso, resultando herido de gravedad. Las autoridades afirmaron que no se temía por su vida.
Según el diario
The New York Times, los tres hombres que resultaron heridos sufrieron varios impactos de bala. Uno de ellos recibió un disparo en la cabeza y en las extremidades, y la otra víctima en el abdomen, mientras que el hospital no reveló la condición del tercero.
Otros medios informaron horas después del incidente que había más de un asaltante y que habían tomado rehenes, aunque las autoridades todavía no confirman esta circunstancia. Los medios hicieron referencia a varios mensajes de texto que habrían enviado las víctimas a sus familiares desde dentro del templo y cuando todavía no se había resuelto el suceso. Tres horas después del tiroteo, un equipo de fuerzas especiales de la policía rastreaba el templo cuando se pudo escuchar una explosión, aunque no trascendió la causa.
El incidente de Oak Creek, Wisconsin, se produjo apenas dos semanas después de que el joven James Holmes asesinara a doce personas e hiriera a otras 58 durante el asalto a una sala de cine en Aurora, Colorado, durante el estreno de la última película de Batman.