David Cameron y Nick Clegg intentaron relanzar políticamente la coalición que gobierna Reino Unido tras el batacazo que sufrieron conservadores y liberales-demócratas en las elecciones municipales de la semana pasada. Pero lo hicieron reafirmando su compromiso con la política de austeridad, rebautizada por Cameron como “eficiencia: afrontar nuestro déficit presupuestario y conseguir crecimiento al mismo tiempo”. Y advirtieron que “todos han de reducir el déficit”.
Pero, a pesar de la dureza de ese mensaje a Europa en general y Francia en particular, el primer ministro conservador y el primer ministro adjunto liberal-demócrata tuvieron especial cuidado en no abrir una confrontación con el ganador de las elecciones presidenciales francesas, François Hollande, que llega al Elíseo con el compromiso de poner más el acento en el crecimiento y menos en la austeridad. Cameron y Clegg vinieron a decir que en realidad todos están hablando más o menos de lo mismo.
“El programa de Hollande para reducir el déficit está en muchos aspectos el mismo camino que nosotros. Es un poco un mito creer que alguna gente en Europa puede gastar mucho más dinero y que nosotros tenemos que reducir nuestro déficit. Todos tenemos que reducir nuestros déficit. Y si no lo hacemos, nuestros tipos de interés subirán. Por eso tenemos que llevar a cabo esta difícil reducción del déficit publico y hacer todo lo posible para conseguir crecimiento al mismo tiempo”, dijo Cameron.
“Es una caricatura decir que la gente al otro lado del canal no está afrontando el problema del déficit”, remachó Clegg. “El presidente Hollande ha dejado claro que quiere poner énfasis en el crecimiento pero sabe que no puede crear crecimiento con montañas de deuda. Todos queremos trabajar con él y sus ministros en sus nuevas ideas para generar crecimiento”, explicó el líder liberal.